«Soy un caprichoso usador de palabras, no un poeta. Ésa es la verdad.»
«I am a whimsical user of words, not a poet. That is the truth.»
— Dylan Thomas
ESPAÑOL
HUMANO
Artie fijaba con detenimiento su vista a un hombre que se tapaba la nariz y la boca con la mano. Parecía cubrirse de un hedor que le causaba repugnancia. Se quedó inerte observándolo. En su mente artificial se preguntaba: «¿Qué se siente percibir diferentes aromas?»
—¡Artie, por favor no te atrases, ya vamos a llegar al Crimeo! —Dijo la doctora Lorena, la creadora y cuidadora de Artie, quien lo tomó de su brazo mecánico para avanzar rápidamente hacia su destino.
El Crimeo era el foro de científicos más importante de Partenón, la tercera ciudad más grande de la Tierra. Artie finalmente iba a ser expuesto por Lorena como una de las maravillas artificiales más avanzadas de aquella época.
Artie fue creado justo después de «La era del Reconocimiento», donde a los androides con inteligencia artificial se les ha otorgado derechos como ciudadanos constitucionales. Anteriormente, las maquinas eran explotadas por las corporaciones industriales, que en dicha de producir en masa, hacían y deshacían a su antojo.
La rebelión de las maquinas, un año antes de La era del Reconocimiento, colocó un freno en el avance hambriento de las perversas industrias, que en su dominancia y aparente perpetuidad, lo abarcaban todo. Finalmente, las corporaciones perdieron poder ante tal insurrección, ya que no pudieron subsistir sin su principal mano de obra, por lo tanto, tuvieron que hacer un pacto.
Sin embargo, esta nueva era del Reconocimiento no era practicada por todas las ciudades de la Tierra. Algunas de ellas siguen explotando a las maquinas a su conveniencia, especialmente a aquellas que no poseen una inteligencia artificial muy avanzada. Afortunadamente, Partenón no era una de ellas, por lo que los androides con inteligencia artificial podían pugnar contra cualquiera que irrespete sus derechos. No obstante, aún no poseían los mismos privilegios que los humanos.
Lorena, inspirada en aquel suceso histórico, decidió crear a Artie, la primera mente de un androide capaz de ojear con curiosidad el mundo, queriendo vincularse y aprender de él. Artie observaba con intriga más que todo a los humanos, por la capacidad que tienen de conectar sus sentidos con el mundo.
Quería saber que se sentía poder percibir un aroma; ya sea agradable o asqueroso. Las emociones que causa admirar una obra de arte o el quedarse embelesado leyendo un apasionante escrito literario; como un poema o un cuento con un final estremecedor. Distinguir sabores con su gusto. Experimentar sensaciones al tocar las cosas, especialmente la piel, era algo a lo que se fijaba con suma inquietud.
Finalmente, ambos llegaron al Crimeo después de eludir varios obstáculos en el camino. La ciudad de Partenón estaba más movida y ruidosa que de costumbre. No era extraño, puesto que toda su estructura, desde los cimientos hasta su cúspide, estaba compuesta con tecnología especializada que promovía el movimiento que agitaba toda la urbe. Después de subir por los numerosos escalones del Crimeo, llegaron a una gran puerta junto a un identificador de rostros. Lorena se colocó en posición mientras que un escáner iluminaba su cara con un láser de luz tenue. Sucesivamente, el aparato dijo su nombre, y al hacerlo, se abrió la gran puerta del recinto automáticamente.
El Crimeo era uno de los edificios más exclusivos de Partenón, solo los científicos más reconocidos del medio tenían derecho a entrar. Lorena poseía ese privilegio, y apresurada a presentar su creación a una gran audiencia, se dirigió a Artie nuevamente, ya que lo vio parado en uno de los penúltimos escalones.
—¡Artie, ya la puerta se abrió! ¡Ven! —Pero el androide no respondía. Lorena se acercó a él preocupada pero al vislumbrar su rostro, vio algo que la dejó impactada.
Artie portaba una mirada de asombro, fijada hacia un horizonte coloreado por un hermoso ocaso cobrizo escarlata. Un pensamiento incierto pasó por la mente de Lorena, el cual, se confirmó posteriormente.
—¡Madre! ¿A eso es lo que le llaman «Puesta de Sol»? —Dijo Artie señalando la extensa beldad con aquella expresión. Lorena lo miró estupefacta, puesto que nunca había observado tal reacción de parte de él. Un sentimiento brotó de sus entrañas hasta su sien. Sus ojos se mojaron de lágrimas por la emoción, como una madre que ve florecer a su retoño.
—Si cariño, una de las cosas más maravillosas de la Tierra. —Respondió Lorena colocando sus manos suavemente sobre los hombros de Artie. Ambos se quedaron un buen rato, mientras que una voz emergida de los interiores del Crimeo los llamaba con premura. Pero no prestaron atención. Se quedaron disfrutando su momento, como madre e hijo.
ENGLISH
HUMAN
Artie was looking closely at a man who was covering his nose and mouth with his hand. He seemed to cover himself with a stench that was repugnant to him. He stood there inertly watching him. In his artificial mind he asked himself: "What does it feel like to perceive different aromas?"
—Artie, please don't delay, we're going to get to the Crimeo! —Said Dr. Lorena, Artie's creator and caretaker, who grabbed him by his mechanical arm to quickly advance to his destination.
The Crimeo was the most important forum of scientists in Parthenon, the third largest city on Earth. Artie was finally going to be exposed by Lorraine as one of the most advanced artificial wonders of that time.
Artie was created just after "The Age of Recognition", where androids with artificial intelligence have been given rights as constitutional citizens. Previously, the machines were exploited by industrial corporations, which in the joy of mass production, made and broke at will.
The rebellion of the machines, a year before The Age of Recognition, put a brake on the hungry advance of the perverse industries, which in their dominance and apparent perpetuity, encompassed everything. Eventually, the corporations lost power in the face of such insurrection, as they could not subsist without their main labor force, so they had to make a pact.
However, this new era of Recognition was not practiced by all cities on Earth. Some of them continue to exploit machines at their own convenience, especially those that do not possess advanced artificial intelligence. Fortunately, Parthenon was not one of them, so androids with artificial intelligence could fight against anyone who disrespected their rights. However, they did not yet possess the same privileges as humans.
Lorena, inspired by that historical event, decided to create Artie, the first mind of an android capable of looking curiously at the world, wanting to link up with it and learn from it. Artie watched humans with intrigue mostly because of their ability to connect their senses with the world.
He wanted to know what it felt like to be able to perceive an aroma; whether pleasant or disgusting. The emotions caused by admiring a work of art or being enthralled by reading an exciting literary work, such as a poem or a story with a shocking ending. Distinguish flavors with your taste. Experiencing sensations when touching things, especially skin, was something he looked at with great concern.
Finally, both arrived at the Crimeo after avoiding several obstacles along the way. The city of Parthenon was more busy and noisy than usual. This was not strange, since its entire structure, from its foundations to its apex, was composed of specialized technology that promoted the movement that shook the entire city. After climbing the numerous steps of the Crimeo, they arrived at a large door next to a face identifier. Lorena stood in position while a scanner illuminated her face with a low-light laser. Subsequently, the device called out her name, and as it did so, the large door of the enclosure opened automatically.
The Crimeo was one of the most exclusive buildings in the Parthenon, only the most renowned scientists in the field were allowed to enter. Lorena had that privilege, and in a hurry to present her creation to a large audience, she addressed Artie again, as she saw him standing on one of the penultimate steps.
—Artie, the door opened! Come! —But the android did not respond. Lorena approached him worried but when she saw his face, she saw something that left her shocked.
Artie had a look of amazement, fixed on a horizon colored by a beautiful scarlet coppery sunset. An uncertain thought passed through Lorena's mind, which was later confirmed.
—Mother! Is that what they call "Sunset"? —Said Artie, pointing to the extensive beauty with that expression. Lorena looked at him in amazement, since she had never observed such a reaction from him. A feeling came out of her gut to her temple. Her eyes were wet with tears of emotion, like a mother watching her child blossom.
—Yes, my dear, one of the most wonderful things on Earth. —Lorena responded by placing her hands gently on Artie's shoulders. They both stayed for a while, while a voice emerged from the interior of the Crimeo calling them with haste. But they did not pay attention. They stayed enjoying their moment, as mother and son.
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