Saludos amigos de esta comunidad y en especial a mis amigas
y
, quienes nos mantienen unidos y activos a través de su iniciativa Échame el cuento.
Hay muchas cosas que me gustan de las personas que he conocido en todos estos años de vida. Agradezco a Dios porque he tenido la dicha de ver la bondad de las personas y porque me he encontrado con pocas personas hacia las cuales he sentido desagrado o repulsión.
Como la pregunta a esta iniciativa de Échame el cuento es "Cosas que me gustan de las personas", les voy a mencionar algunas de estas.
La tranquilidad y la seguridad que la persona transmite. Esas personas que aún cuando el mundo se esté cayendo, ellas no solo están calmadas, sino que también ayudan a otros a tranquilizarse. Este es un don muy valioso en momentos de crisis. He conocido algunas personas que lo tienen, mi hermana mayor era una de ellas. Ella pudo canalizarlo a través de su profesión de servicio, porque fue bombera y paramédico durante años. La recuerdo en varias ocasiones donde alguna persona sufría algún percance y ella se acercaba primero a calmar y luego a atender. Inspiraba mucha confianza.
Admiro a las personas con un gran sentido del humor, las que siempre sonríen y me hacen sonreír. Esas personas alegres que pareciera no tener ningún problema en la vida y por supuesto si los tienen, pero no se dejan afligir por esto y el humor es su defensa, su armadura que los protege. Conozco varias personas con este don y aquí en hive hay amigos que en sus publicaciones nos sacan varias sonrisas. Son espontáneas y ocurrentes. Y cuando estoy con ellas me transmiten su alegría, sus buenas energías. En ocasiones de conflictos personales en grupos, he visto como alivian la tensión, solo con una expresión graciosa o un chiste, de las cuales todos ríen.
He agradecido muchas veces por estar con personas que solucionan, que son rápidas para tomar decisiones, quizás porque yo analizo mucho y me cuesta decidir. Tengo una gran amiga que tiene esa característica. Cuando trabajaba con ella, pudimos resolver situaciones complicadas por su visión y seguridad, porque eso es lo que lleva a la persona a decidir y algo muy importante sin el temor a equivocarse.
Me gusta de las personas que amen a los animales, las plantas y la naturaleza . Comparto con ellas la emoción de ayudar a los animales desamparados que son abandonados como si fueran desechables. Conozco muchas personas así y lo que me parece maravilloso es que cada vez son más. Creo que hay un aumento de la conciencia ecológica en la sociedad. Este es mi tema favorito en las redes sociales, en donde sigo a grupos proteccionistas, yo misma pertenezco a uno en mi comunidad y allí he conocido personas maravillosas que, a pesar de las limitaciones económicas, de espacio y de la presencia de gente con actitudes crueles hacia los amimales, no desmayan, están completamente comprometidas a proteger a los perros y gatos que llegan enfermos o desnutridos a nuestras residencias.
Y para terminar quiero hablarles de la espiritualidad que algunas personas son capaces de manifestar a través de su ser. Pareciera que tuvieran una gran sabiduria independientemente de su edad.
Hace unos cuantos años, una amiga y yo que viajabamos en cola, como acostumbrabamos los jóvenes estudiantes de la época, hasta la ciudad de Cumaná, llegamos a la casa de una familia que nos recibió durante tres días.
El señor que nos llevó en su vehículo, nos invito a su casa, sin siquiera conocernos. Esta es otra característica que me encanta de las personas de muchas regiones de mi país, Venezuela, y es la generosidad y la amabilidad, con que reciben en sus casas a personas que acaban de conocer.
Nosotras estábamos un poco temerosas y desconfiadas, pero allí nos presentó a su esposa y al resto de su familia, entre ellos a una sobrina de su esposa, una joven de apenas dieciséis años.
Esa muchacha tenía un aura muy especial, su rostro era muy sereno y su voz muy dulce. Transmitía mucha paz y amor.
La joven, de la cual no recuerdo el nombre, nos acompañó al lugar donde originalmente íbamos a llegar, a la casa de la tía de mi amiga, que quedaba muy cerca del mar.
Al entrar allí, la joven abrazó a la señora con mucho amor, como si la conociera de toda la vida, parecía sentirse muy feliz de estar con nosotras. La señora que vivía sola, quería que la peinaran y ella se ofreció a hacerlo de inmediato y lo hizo con mucha ternura. Las horas que pasamos allí yo sentí mucha paz y armonía, era como si su presencia lo hiciera posible. Era una sensación de que todo estaba bién.
Con ninguna otra persona yo he tenido esa impresión. Cuando nos despedimos, me abrazo con mucho afecto. Mas nunca supimos, ni mi amiga ni yo, de esa muchacha ni de su familia, pero ambas coincidimos en nuestra apreciación, la joven era un ser muy especial, capaz de transmitir mucho amor y empatía. Un ser muy espiritual.
Muchas gracias por leer esta mi participación en esta iniciativa. Invito a mis amigos y
y
a participar. Acá dejo el enlace
Greetings to everyone in this community, and especially to my friends and
, who keep us connected and engaged through their “Échame el cuento” initiative.
There are many qualities I like about the people I’ve met over the years. I thank God that I’ve had the good fortune to witness people’s kindness, and in general, I’ve encountered few people toward whom I’ve felt dislike or repulsion.
Since the prompt for this “Échame el cuento” initiative is “Things I Like About People,” I’m going to mention a few of them.
The calmness and confidence that a person exudes. Those people who, even when the world is falling apart, are not only calm themselves but also help others to calm down. This is a very valuable gift in times of crisis. I’ve known a few people who have it; my older sister was one of them. And she was able to channel it through her career in public service, because she was a firefighter for years. I remember several occasions when someone was in trouble, and she would first approach them to calm them down and then attend to their needs. She inspired a lot of confidence.
I admire people with a great sense of humor—those who are always smiling and make me smile. Those cheerful people who seem to have no problems in life; of course, they do have them, but they don’t let it get them down, and humor is their defense, their armor that protects them. I know several people with this gift, and here on Hive there are friends whose posts bring a smile to our faces.
They’re spontaneous and witty. And when I’m with them, they share their joy and positive energy with me. During times of personal conflict within groups, I’ve seen how they ease the tension with just a funny expression or a joke that makes everyone laugh.
I’ve often been grateful to be around people who get things done and make decisions quickly—perhaps because I overthink things and have a hard time deciding. I have a great friend who has that quality. When I worked with her, we were able to resolve complicated situations thanks to her insight and confidence, because those are the qualities that enable someone to make decisions—and, crucially, to do so without fear of making a mistake.
People who love and advocate for animals and nature are my heroes. I share with them the thrill of helping homeless animals that are abandoned as if they were disposable. I know many people like this, and what I find wonderful is that their numbers are growing. I believe there is a rise in environmental awareness in society. This is my favorite topic on social media, where I follow animal protection groups; I myself belong to one in my community, and there I’ve met wonderful people who, despite financial constraints, limited space, and the presence of people with cruel attitudes, don’t give up—they’re completely committed to protecting the dogs and cats that arrive sick or malnourished.
And to wrap things up, I want to talk to you about the spirituality that some people are able to express through their very being. It seems as though they possess great wisdom, regardless of their age.
A few years ago, a friend and I were hitchhiking—as young students of that era often did—to the city of Cumaná, when we arrived at the home of a family who took us in for three days.
The man who gave us a ride in his car invited us to his home, even though he didn’t even know us. This is another trait I love about people from many regions of my country, Venezuela: the generosity and kindness with which they welcome into their homes people they’ve just met.
We were a little nervous and skeptical, but there he introduced us to his wife and the rest of his family, as well as his wife’s niece, a young girl barely sixteen years old.
That girl had a very special aura; her face was very serene and her voice very sweet. She radiated a lot of peace and love.
The young woman, whose name I don’t remember, accompanied us at her aunt’s suggestion, but she did so willingly, to the place we were originally going—my friend’s aunt’s house, which was very close to the sea.
As soon as she walked in, the young woman embraced the lady with great affection, as if she had known her all her life; she seemed very happy to be with us. The lady, who lived alone, wanted her hair done, and the young woman offered to do it right away and did so with great tenderness. During the hours we spent there, I felt a deep sense of peace and harmony; it was as if her presence made it all possible. It was a feeling that everything was right.
I have never had that impression with anyone else. When we said goodbye, she hugged me with great affection. But neither my friend nor I ever heard from that girl or her family again, yet we both agreed in our assessment: the young woman was a very special person, capable of conveying great love and empathy. A very spiritual person.
Thank you very much for reading my contribution to this initiative. I invite my friends ,
, and
to participate. Here’s the link
La imágen de la presentación la edite en Canva con fotografías propias.
La traducción al inglés la realice con ayuda de www.deepl.com.