Todos los amantes del dulce habrán probado alguna vez el cabello de ángel, una elaboración hecha a base de fibras caramelizadas de la pulpa de algunas frutas, todas ellas pertenecientes a la familia de las cucurbitáceas como, por ejemplo, el pepino, la calabaza, el melón, la sandía o los calabacines, entre otras especies desconocidas en nuestro país. Tal es su popularidad dentro de la repostería tradicional que multitud de recetas la incluyen como parte de su composición, dándoles a cambio un toque muy especial.