La comunidad nos ha invitado, en el marco de la celebración y conmemoración del Día Internacional de la Mujer, a conversar sobre la vulnerabilidad y la contención, y el amigo , en el día de ayer nos presenta un post sobre la importancia del apoyo social, dos temas que convergen en una realidad: todos requerimos de los otros.
Ahora bien esta necesidad del otro, normalmente queda resuelta en la cotidianidad con los grupos naturales, aquellos que nacen a raíz de una interrelación deseada, por lo menos en el mundo occidental, y allí hacemos referencia a la familia, amigos, compañeros de trabajo y aquellos grupos que surgen del interés compartido como puede ser pertenecer a una cofradía, un partido político, un equipo deportivo, unas clases de baile, dibujo, entre tantas posibilidades que existen para formar y pertenecer a grupos afines.
Estos grupos se convierten en nuestra primera red de apoyo y la vamos construyendo en el día a día en la interrelación, con ese accionar intuitivo o intencionado que nos permite mantener la salud mental y afectiva dentro de un estado de bienestar.
También es cierto que precisamente estos grupos de interacción son la fuente principal y quizás originaria de situaciones de conflicto que nos desestabilizan emocionalmente, bien sea porque nos generan estrés, ansiedad, tristeza, rabia, impotencia o todo en un mismo cóctel. Les coloco un ejemplo:
Hace unos días, una prima me llamó, preguntándome si podía pasar por su casa para que hablásemos, pues tiene una situación con su hijo y no sabe qué hacer; aunque no adelantó mucho, sentí su urgencia y al día siguiente fui a visitarla. El joven, mi sobrino, porque siempre me ha llamado tía, tiene 22 años y hace como cinco meses se graduó de profesor.
Desde que terminó la universidad no quiere pararse de la cama, solo quiere jugar online y no muestra ningún interés por buscar trabajo. Siendo madre e hijo los únicos miembros de ese núcleo familiar, se imaginarán cómo puede afectar emocionalmente esta situación, que es un gran problema que cada uno tiene por su lado, además del que tienen ambos dentro de la convivencia.
Con esto quiero ilustrar que en “esta vida nuestra” surgen situaciones que nos hacen vulnerables, que nos desbordan y requerimos de alguien que nos sostenga, que nos dé, si no soluciones, por lo menos otra visión de la situación y desde allí poder pensar en otras alternativas.
Para esta familia, yo soy parte de su red de apoyo, pero según cómo se vayan desarrollando los hechos, posiblemente no sea suficiente, pues el problema tiene raíces afectivas profundas y, adicional a ello, está inmerso en un contexto social-laboral donde el joven no encuentra asidero ni propósito.
Lo cual nos lleva a plantearnos que a veces nuestras redes de apoyo construidas no son suficientes y requerimos de una ayuda especializada o, dependiendo del problema, sea suficiente una red institucionalizada, como pueden ser: La Casa de la Mujer, CODA (Codependientes Anónimos) o AA (Alcohólicos Anónimos), entre otros. Estos grupos se convierten en una red de apoyo para problemas y situaciones específicas, encontrando, en la mayoría de los casos, el sostén que la persona necesita para superar el problema que tiene.
En todo caso, es importante saber “que no estamos solos” y que pedir ayuda no es debilidad.
The community has invited us, as part of the celebration and commemoration of International Women's Day, to discuss [vulnerability and containment,] (@holos-lotus/dia-internacional-de-la-mujer-vulnerabilidad-y-contencion) and our friend yesterday presented a post on the importance of [social support](https://peakd.com/hive -131951/@emiliorios/tu-mano-o-un-abrazo-la-importancia-del-apoyo-social-y-de-saber-pedirlo-reflexiones-esen), two topics that converge in one reality: we all need each other.
Now, this need for others is usually met in everyday life by natural groups, those that arise from a desired interrelationship, at least in the Western world, and here we refer to family, friends, coworkers, and those groups that arise from shared interests, such as belonging to a fraternity, a political party, a sports team, dance or drawing classes, among the many possibilities that exist for forming and belonging to like-minded groups.
These groups become our primary support network, which we build day by day through interaction, with intuitive or intentional actions that allow us to maintain mental and emotional health within a state of well-being.
It is also true that these very groups of interaction are the main and perhaps original source of conflict situations that destabilize us emotionally, either because they cause us stress, anxiety, sadness, anger, helplessness, or all of the above. Let me give you an example:
A few days ago, a cousin called me, asking if I could come over to her house to talk, because she has a problem with her son and doesn't know what to do. Although she didn't say much, I sensed her urgency and went to visit her the next day. The young man, my nephew, because he has always called me aunt, is 22 years old and graduated as a teacher about five months ago.
Since he finished college, he doesn't want to get out of bed, he just wants to play online games, and he shows no interest in looking for a job. As mother and son are the only members of that family unit, you can imagine how this situation can affect them emotionally. It's a big problem that each of them has on their own, in addition to the one they both have within their coexistence.
With this, I want to illustrate that in “this life of ours,” situations arise that make us vulnerable, that overwhelm us, and we need someone to support us, to give us, if not solutions, at least another perspective on the situation so that we can think of other alternatives.
For this family, I am part of their support network, but depending on how events unfold, it may not be enough, as the problem has deep emotional roots and, in addition, is immersed in a social and work context where the young man finds no foothold or purpose.
This leads us to consider that sometimes our support networks are not enough and we need specialized help or, depending on the problem, an institutionalized network may be sufficient, such as: La Casa de la Mujer (Women's House), CODA (Codependents Anonymous), or AA (Alcoholics Anonymous), among others. These groups become a support network for specific problems and situations, providing, in most cases, the support that the person needs to overcome their problem.
In any case, it is important to know that “we are not alone” and that asking for help is not a sign of weakness.
Translated with www.DeepL.com/Translator (free version)
Fuente de imágenes: Archivo personal
MIS REDES SOCIALES
Be Entrepreneur