Saludos. El amigo en su columna para la comunidad de
nos deja la invitación a reflexionar sobre las diferentes formas que tenemos cada uno de nosotros de mostrar solidaridad, apoyo y acompañamiento con los adultos mayores. Les comento…
Vivo en una comunidad donde el éxodo de los jóvenes y personas de mediana edad ha sido muy notorio. Desde hace unos seis años este proceso se ha venido acentuando al punto que los muchachos ya no forman parte del paisaje cotidiano.
Como consecuencia de esto la población de adultos mayores se ve mucho más. Y no es que de pronto todo el mundo se hizo mayor, no. Sino que al no haber jóvenes en el vecindario lo que destacan son los adultos mayores. Son muchas las casas, incluyendo la mía, en la que van quedando solo personas de la tercera edad.
Esta situación es inédita en nuestra comunidad, hasta hace unos doce años lo normal era que en cada casa convivieran abuelos con hijos y nietos, y en los casos en que no se compartiera el mismo espacio era muy frecuente la reunión de grandes grupos familiares. Ahora muchos echamos de menos esos tiempos, porque esa grandes reuniones familiares también se volvieron una auténtica extrañeza.
Sin embargo, de algún modo la comunidad ha tomado conciencia de que es más importante que nunca la cercanía entre las personas, hay cierta intención de estar más pendiente los unos de otros. Y aunque no se ha llegado a los niveles en que se organicen muchas actividades comunitarias para crear espacios donde puedan compartir los mayores sí hay algunas experiencias significativas.
Hace unos meses se consiguió la ayuda de un fisiatra que se puso a la orden para impartir algunas clases de ejercicios físicos especialmente dirigidos a las personas mayores. Al tener la noticia inmediatamente la comunidad se puso en marcha para ver quién podía ofrecer algún espacio donde pudieran impartirse estas clases.
La repuesta llegó de un vecino que había enviudado y cuyos hijos están viviendo en el extranjero. A él le pareció de lo más natural ofrecer la espaciosa sala de su casa para hacer la actividad. La voz se fue regando y hoy día acuden tres veces a la semana un nutrido grupo de personas a recibir las clases de ejercicios físicos en la casa de este gran amigo. Este año se pusieron de acuerdo para organizar un compartir donde hicieron intercambio de regalos, comieron juntos y pasaron un buen rato.
Otra iniciativa a destacar la están haciendo dos comercios de la zona, una pequeña bodega y un local donde venden verduras y frutas. Estos dos negocios hicieron una promoción especial donde ofrecen 20% de descuento durante el mes de diciembre a todos los adultos mayores que compren en sus negocios. Este sin duda es un gran gesto que no solo ha contribuido a mejorar el nivel adquisitivo de estos compradores, sino que además ha contribuido a elevar su estima al verse tomados en cuenta por estos comerciantes que también son vecinos y amigos.
Otro bonito gesto ha venido de parte de una familia muy numerosa. Son unos de los pocos que no se han visto afectados por la emigración de los hijos. Esa familia tiene la costumbre de hacer grandes reuniones familiares, donde organizan diversos juegos de mesa. Casi todos los fines de semana se reúnen a jugar cartas, dominó, ludo, y cualquier otro juego.
Esta familia por iniciativa propia tiene varios meses abriendo las puertas de su casa a todos los mayores que quieran ir a compartir esas reuniones familiares. Ahora se ha vuelto frecuente ver sentadas en las mesas a personas que no pertenecen a la familia. Esto ha contribuido a mitigar la soledad de muchas personas que agradecen la acogida de estos vecinos generosos.
En cualquier comunidad es posible generar iniciativas que contribuyan al acompañamiento de los mayores, es cuestión de organizarse para poder gestionar adecuadamente los recursos con que se cuenta. Los adultos mayores merecen toda la atención que se les pueda brindar.
Gracias por tu tiempo.
Greetings. Our friend , in his column for the
community, invites us [here]( https://peakd.com/hive -131951/@emiliorios/el-reto-de-navidad-para-adultos-mayores-aportemos-luz-en-septimo-dia-esen) to reflect on the different ways each of us can show solidarity, support, and companionship to the elderly. Let me tell you...
I live in a community where the exodus of young and middle-aged people has been very noticeable. For about six years, this process has been accentuated to the point that young people are no longer part of the everyday landscape.
As a result, the older adult population is much more visible. It's not that everyone suddenly grew old, no. It's just that with no young people in the neighborhood, the older adults stand out. There are many houses, including mine, where only older adults remain.
This situation is unprecedented in our community. Until about twelve years ago, it was normal for grandparents to live with their children and grandchildren in the same house, and in cases where they did not share the same space, large family gatherings were very common. Now many of us miss those times, because those large family gatherings have also become a real rarity.
However, in some way, the community has become aware that closeness between people is more important than ever, and there is a certain intention to be more attentive to one another. And although we have not reached the point of organizing many community activities to create spaces where older people can share, there are some significant experiences.
A few months ago, the help of a physiatrist was enlisted to teach some physical exercise classes specifically aimed at older people. Upon hearing the news, the community immediately set to work to see who could offer a space where these classes could be held.
The answer came from a neighbor who had been widowed and whose children were living abroad. He thought it was only natural to offer the spacious room in his house for the activity. Word spread, and today a large group of people come three times a week to take physical exercise classes at the home of this great friend. This year, they agreed to organize a gathering where they exchanged gifts, ate together, and had a good time.
Another noteworthy initiative is being carried out by two local businesses, a small wine cellar and a store that sells vegetables and fruit. These two businesses ran a special promotion offering a 20% discount during the month of December to all seniors who shop at their stores. This is undoubtedly a great gesture that has not only contributed to improving the purchasing power of these shoppers, but has also helped to raise their self-esteem, as they feel taken into account by these merchants who are also neighbors and friends.
Another nice gesture has come from a very large family. They are one of the few who have not been affected by the emigration of their children. This family has a tradition of holding large family gatherings, where they organize various board games. Almost every weekend, they get together to play cards, dominoes, ludo, and any other game.
On their own initiative, this family has been opening the doors of their home for several months to all seniors who want to come and share in these family gatherings. It has now become common to see people who do not belong to the family sitting at the tables. This has helped to alleviate the loneliness of many people who are grateful for the welcome they receive from these generous neighbors.
In any community, it is possible to generate initiatives that contribute to the accompaniment of the elderly; it is a matter of organizing oneself in order to properly manage the resources available. Older adults deserve all the attention that can be given to them.
Thank you for your time.
Translated with DeepL.com (free version).
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