Buen día, feliz martes.
En el amor, somos como piezas de un rompecabezas. Somos adaptables a otra pieza, que encaja a la perfección con nosotros, pero ¿eso la convierte en pareja ideal?
Yo creo que lo ideal o perfecto depende de nuestro punto de vista, muy, pero muy personal. Lo que para mí es perfecto, puede que para otra persona no lo sea. Yo tengo mis gustos, mis creencias, mis propias expectativas y mis estándares personales. De manera que la pareja que está conmigo, de algún modo, cumple con muchas de esas... llamémoslas "exigencias" o criterios para que cuente como pareja perfecta para mí.
Sin embargo, hablando objetivamente, la pareja perfecta no existe, porque es bastante difícil que exista una relación sin imperfecciones, y es que lo imperfecto forma parte del camino que como pareja se transita. No me imagino a una pareja que nunca haya tenido ningún tipo de discrepancia, o que nunca haya discutido, o no sé, que nunca hayan encontrado algún "defecto" o comportamiento que no les agrade. Puede sonar perfecto, pero creo que sería una ilusión o una pareja súper rara o híper aburrida...
Puede que sea una conexión muy fuerte, lo que hace que muchas parejas permanezcan en el tiempo. Puede que sea el amor, el que logra que cada quien pueda sortear las dificultades y avanzar a través de los obstáculos que se presenten. En ese caso, la verdad, es que no tengo respuesta. Todavía me asombra el hecho de que muchas parejas podamos permanecer enamorados, aun cuando hayan pasado muchos años y se hayan sorteado muchos obstáculos. No sé cuál es la receta, no sé dónde está el truco. Pero sí sé que, parejas perfectas, no somos.
En mi caso personal, ya les he contado en varias ocasiones que me hice novia de mi hoy esposo, a pocas horas de conocerlo, y que para mí, fue como dicen por ahí, amor a primera vista. Por eso creo en esa leyenda, en que sí es posible enamorarse a las pocas horas, y hasta ahora, también estoy creyendo en el juntos para siempre. ¿Será así de verdad? No lo sé, pero, hasta ahora, así parece. Ya van 27 años y lo que vivimos día a día, me muestra con creces, que estamos bien, que seguiremos bien y que en nuestro pequeño universo, ese en el que estamos nosotros dos, todo es perfecto. Pero ojo, repito, perfecto para mí, perfecto para él.
Estoy totalmente clara de que no somos la pareja perfecta, pero somos perfectos el uno para el otro. Crecimos juntos en este amor, pues yo tenía 18 años cuando lo conocí y él tenía 21. Totalmente nuevos en esto de amarse y permanecer en equilibrio junto a alguien. Aprendimos a conocernos, a respetarnos, a comprendernos, a valorarnos y todas esas cosas que, según dicen por ahí, funcionan para que una pareja sea equilibradamente buena. Hemos estado en desacuerdo muchas veces y, de acuerdo, un millón de veces más. Somos cómplices en ideas, planes, y proyectos. Nos gusta estar juntos y estoy segura de que todavía estamos aprendiendo a estar en armonía. Existe una conexión invisible y visible al mismo tiempo entre nosotros, que les juro, no sé explicar, pero existe. Somos la prueba viviente de ello.
De todos los hombres en el mundo mundial, para mí, él es mi pareja perfecta y tengo la dicha de escucharlo decir que, para él, yo soy su pareja perfecta. Entonces, mientras así nos sintamos, así seguiremos. Avanzando, aprendiendo y disfrutando.
Conozco parejas que han pasado por situaciones bastante fuertes y han logrado superar todos los obstáculos, fortaleciendo aún más su unión. Para ellos sus reconciliaciones y uniones son perfectas, para otros imperfectas, pero es que todo es tan relativo...
Es la conexión. Es el amor el que conecta. Lo importante está en mantenerlo. Digo yo... Solo sé que no sé nada, solo lo estoy viviendo.
Esta publicación es un aporte a la reflexión que nos deja nuestro amigo, en su reciente escrito. Puedes leerlo haciendo clik aquí.