✳️ Saludos, Holos Lotus!!!
🫂 Deseando a todos los integrantes de esta #comunidad, salud prosperidad y crecimiento personal!!!!
El dilecto invita a reflexionar sobre un asunto cenital. ¿Existe la pareja ideal? No existe, escribe. Y exhibe las razones para ese postulado. En esta, mi entrada, doy mi parecer.
Gracias, Emilio.
Pensar en la pareja ideal es como soñar despierto. Desde chicos, vamos armando en nuestra cabeza un rompecabezas con las piezas de lo que nos hace falta, de lo que admiramos, de las promesas de amor que nos contaron.
Ese personaje imaginario vive en nosotros, llevando nuestras esperanzas y nuestros miedos.
Luego llegan los ídolos del cine, las novelas, las canciones, y le ponen cara y voz a ese sueño.
Nos muestran cómo debería ser el amor: con encuentros casuales que parecen magia, con gestos que lo resuelven todo, con finales felices asegurados.
Sin darnos cuenta, empezamos a buscar en la vida real esa película que llevamos dentro, llena de símbolos sexuales inalcanzables y amores platónicos que solo existen en la pantalla.
La verdad es que nos han vendido un cuento. Caemos en la trampa de creer que el amor verdadero es ese flechazo perfecto que resuelve todos los problemas, cuando en realidad el amor es lo que viene después del flechazo.
Es lo que se construye cuando las mariposas en el estómago se van y queda la persona real, con sus virtudes y sus defectos, con sus días buenos y sus malos humores.
La química inicial es bonita, pero es efímera; lo que perdura es la elección consciente de seguir juntos, día a día, muy lejos de esos amores platónicos que idealizamos en la adolescencia.
Aceptar que ni nosotros somos perfectos ni nuestra pareja lo será es el primer paso para construir algo verdadero.
Cuando bajamos las expectativas y dejamos de buscar al príncipe o princesa de la película podemos ver a la persona que tenemos al lado con sus cualidades auténticas.
Los roces y desacuerdos dejan de ser señales de que "algo anda mal" para convertirse en oportunidades de conocernos mejor, de aprender a ceder, de encontrar juntos una manera de encajar nuestras diferencias.
En el día a día, el amor se muestra en los detalles pequeños: en una taza de café ñ, en un abrazo, en la paciencia para escuchar por enésima vez la misma anécdota.
No se trata de aguantar lo que no nos gusta, sino de ajustarnos el uno al otro con ternura y comprensión.
Es elegir, una y otra vez, la conexión por encima del orgullo, la comprensión por encima del reclamo, muy lejos de la perfección estática de los ídolos del cine.
He aprendido que la fortaleza de una pareja no está en la ausencia de conflictos, sino en la manera como los resuelven.
En cómo pueden reírse en medio de una discusión, y encuentran la manera de decir "tenías razón" sin que duela, en cómo se convierten en equipo frente a las dificultades.
Y ahí descubrimos que el amor no es un sentimiento que nos sucede, es una decisión que tomamos, mucho más profunda que cualquier símbolo sexual pasajero.
La verdadera madurez emocional llega cuando dejamos de buscar fuera el personaje de nuestra película interior y empezamos a escribir una historia real con alguien de carne y hueso.
Una historia de páginas aburridas y capítulos difíciles, y también con momentos de complicidad que valen más que cualquier guión perfecto.
Crear nuestro propio modelo de amor, uno donde quepan las imperfecciones, los silencios cómodos y la belleza de lo genuino, superando por fin la sombra de esos amores platónicos que nos persiguen.
Al crecer, entendemos que los roles -quién cocina, quién lava los platos, quién gana más- son solo arreglos prácticos que pueden cambiar.
Lo que realmente importa son los valores que compartimos: el respeto, la honestidad, el apoyo incondicional.
Puede que nuestra relación no se parezca en nada a lo que nos contaron los ídolos del cine, pero es nuestra, auténtica.
🇺🇸 ENGLISH VERSION
🦋 "When Butterflies Fly" | Original Reflection by Marabuzal
✳️ Greetings, Holos Lotus!!!
🫂 Wishing all members of this #community health, prosperity, and personal growth!!!!
The esteemed invites us to reflect on a crucial issue: Does the ideal partner exist? No, he writes. And he presents the reasons for this assertion. In this, my post, I offer my opinion.
Thank you, Emilio.
Thinking about the ideal partner is like daydreaming. From childhood, we start assembling a puzzle in our minds with pieces of what we lack, what we admire, and the promises of love we've been told.
This imaginary character lives within us, carrying our hopes and fears.
Then come the idols of film, novels, and songs, giving a face and voice to that dream.
They show us what love should be like: with chance encounters that seem like magic, with gestures that solve everything, with guaranteed happy endings.
Without realizing it, we begin searching in real life for that movie we carry inside, full of unattainable sex symbols and platonic loves that only exist on screen.
The truth is, we've been sold a story. We fall into the trap of believing that true love is that perfect spark that solves all problems, when in reality, love is what comes after the spark.
This is what is built when the butterflies in your stomach fade and what remains is the real person, with their virtues and flaws, their good days and bad moods.
The initial chemistry is beautiful, but it's fleeting; what endures is the conscious choice to stay together, day after day, far removed from those platonic loves we idealize in adolescence.
Accepting that neither we nor our partner will be perfect is the first step in building something real.
When we lower our expectations and stop looking for the prince or princess from the movie, we can see the person beside us with their authentic qualities.
Friction and disagreements cease to be signs that "something is wrong" and become opportunities to get to know each other better, to learn to compromise, to find a way to reconcile our differences.
In everyday life, love is shown in the small details: in a cup of coffee, in a hug, in the patience to listen to the same story for the umpteenth time.
It's not about putting up with what we don't like, but about adjusting to each other with tenderness and understanding.
It's about choosing, time and again, connection over pride, understanding over demands, a far cry from the static perfection of movie idols.
I've learned that a couple's strength lies not in the absence of conflict, but in how they resolve it.
In how they can laugh in the middle of an argument, and find a way to say "you were right" without hurting, in how they become a team in the face of difficulties.
And that's where we discover that love isn't a feeling that happens to us, it's a decision we make, much deeper than any fleeting sexual attraction.
True emotional maturity arrives when we stop looking outside for the character in our inner movie and start writing a real story with someone of flesh and blood.
A story with boring pages and difficult chapters, and also with moments of complicity that are worth more than any perfect script.
To create our own model of love, one that embraces imperfections, comfortable silences, and the beauty of authenticity, finally overcoming the shadow of those unrequited loves that haunt us.
As we grow, we understand that roles—who cooks, who washes the dishes, who earns more—are just practical arrangements that can change.
What truly matters are the values we share: respect, honesty, unconditional support.
Our relationship may not resemble anything like the ones our movie idols portrayed, but it's ours, authentic.
☘️ Con traducción al inglés en Traductor de Google
Convite de Cenizas (2002), Tras la piel (2004), En este lado de la muerte (2014), El orden natural de las cosas (2015), La Sangre del Marabú (2020), La Sexta Caballería de Kansas (2024) y La Nada Infinita (2024), Son los títulos de algunos de mis libros de ficción