Que fuerte es vivir con ansiedad, esa fuerza que oprime tu pecho generando reacciones físicas que te envuelven y no permiten ni pensar...
Entre sus síntomas, el ahogo, aceleración de los latidos del corazón, sensación de impotencia ante lo que sucede fuera de ti tanto como dentro de ti...
Lo he vivido y me ha tocado trabajarlo tantas veces que ahora apenas comienza la sensación rápidamente tomo acción a través de estrategias sencillas pero duras... y porque digo que son duras, porque la estrategia que mejor funciona es preguntarme, ¿Puedo cambiar este resultado? entonces la respuesta me hace SER consciente de lo que siento y está ocurriendo en mi entorno.
Al tener conciencia de ello puedo, llegar a una solución y comenzar a tomar acción, más generalmente por la misma emocionalidad que acompaña este estado pocas veces llegan acciones correctas o alineadas a la solución.
Entonces allí es donde comienza el trabajo de la mente unida al cuerpo siendo consciente de lo que estás viviendo para además de lograr la calma, tomar decisiones alineadas con tu avance ante la situación.
Comenzar por respirar. La respiración te conecta con el aquí y ahora.
Pero no respirar como sabes, hoy te invito a hacer un cambio...
Comienza sentándote o de pie, como se te haga más cómodo.
Coloca tu mano de poder en la boca del estómago y la otra mano sobre tu pecho.
Cerciórate que tu inhalación infle tu estómago a la altura del diafragma y la mano de tu pecho esté quieta.
Ahora inhala profundamente notando como sube tu mano de poder conjuntamente con tu estómago contando hasta 6.
Retén el aire mientras sientes los latidos de tu corazón con la mano sobre tu pecho contando hasta 6.
Y exhala contando hasta 8 o 10 sintiendo como se va desinflando tu estómago o diafragma expulsando el aire suavemente hasta que sientes que ya no tienes nada más.
Repite esta respiración unas 10 veces, hasta puedes hacer una sesión de 10 minutos respirando conscientemente, sintiendo como entra y sale el aire, atento a tus manos y el movimiento de tu cuerpo aunado a la atención a sentir los latidos de tu corazón.
A medida que respiras haciéndote consciente de tu cuerpo, vas bajando la velocidad tanto de esta como los latidos de tu corazón, colocas el enfoque de inmediato en la idea de sentirte bien, de mantener calma y tranquilidad que requieres para tomar decisiones y acción alineada al bienestar.
La ansiedad puede parecer un enemigo fuerte al cual te enfrentas día a día, más mientras te conectes contigo, con tus emociones, con tu cuerpo y refuerces tu poder personal y amor propio, podrás verlo cada vez más pequeño hasta que simplemente sea un capítulo en tu vida, algo que ya dominas y te sientes en capacidad de manejar para cada día acercarte con mayor facilidad al bienestar...
No son solo palabras, se han hecho estudios que demuestran que la respiración consciente influye en la mejora la presión arterial, llevando mayor oxigenación al cerebro, por ende, disminuye la tensión corporal permitiendo un mejor fluído de hormonas como endorfina y dopamina, adicionalmente sólo la intención de sentirte bien genera oxitocina disminuyendo la producción de cortisol y causando una relajación que permite potenciar tu creatividad ante las situaciones que se presentan a diario.
Me encantaría si esta información ha sido útil para ti, me comentes tu experiencia... Que tengas un maravilloso día..