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Las distorsiones cognitivas son patrones de pensamiento erróneos, aprendidos a lo largo de nuestra vida, que refuerzan emociones negativas como la ansiedad, la tristeza o la ira. Las popularizó Aaron Beck en los años 60 dentro de la terapia cognitiva, y son clave para entender por qué a veces sufrimos más por nuestra interpretación de los hechos que por los hechos mismos.
Una de las más comunes es la abstracción selectiva: quedarnos con un detalle negativo e ignorar el resto. Si recibes diez cumplidos y una crítica, solo recuerdas la crítica. Luego viene la lectura de pensamiento: suponer que sabemos lo que otros opinan de nosotros sin evidencia. "Seguro que piensa que soy un desastre".
Otra clásica es el pensamiento dicotómico, todo o nada: o soy perfecto o soy un fracaso. También la adivinación del futuro, anticipar desastres como si ya hubieran pasado, y la personalización, creer que todo lo que pasa a nuestro alrededor tiene que ver con nosotros.
El problema no es tener estas distorsiones de forma puntual —todos las tenemos— sino cuando se vuelven un hábito. Entonces alimentan la baja autoestima, la depresión o la ansiedad social. La buena noticia: se pueden identificar y modificar. La terapia cognitivo-conductual nos enseña a cuestionar esos pensamientos automáticos y buscar evidencia real.

En la vida diaria, basta con preguntarse: ¿qué pruebas tengo de que esto es verdad? ¿Hay otra forma de verlo? Practicar esa duda activa es el primer paso para desactivar la trampa.
Así que ya sabes, la próxima vez que tu mente te diga "todo me sale mal" o "todos me juzgan", haz una pausa. Quizá solo es una distorsión cognitiva disfrazada de verdad absoluta.

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Muchas gracias por su atención y espero sus comentarios
🇬🇧 English version
Cognitive distortions: when your mind deceives you without permission
Cognitive distortions are biased thinking patterns, learned over time, that reinforce negative emotions like anxiety, sadness or anger. They were popularized by Aaron Beck in the 1960s within cognitive therapy, and they are key to understanding why we often suffer more from our interpretation of events than from the events themselves.
One of the most common is selective abstraction: focusing on a negative detail while ignoring the rest. You receive ten compliments and one criticism, but you only remember the criticism. Then comes mind reading: assuming we know what others think of us without evidence. "They surely think I'm a mess".
Another classic is dichotomous thinking, all-or-nothing: either I'm perfect or a total failure. Also fortune telling, predicting disasters as if they had already happened, and personalization, believing that everything happening around us is about us.
The problem isn't having these distortions occasionally —we all do— but when they become a habit. Then they fuel low self-esteem, depression or social anxiety. The good news: they can be identified and modified. Cognitive-behavioral therapy teaches us to question those automatic thoughts and look for real evidence.
In daily life, just ask yourself: what proof do I have that this is true? Is there another way to see it? Practicing that active doubt is the first step to disabling the trap.
So next time your mind tells you "everything goes wrong for me" or "everyone judges me", pause. Maybe it's just a cognitive distortion dressed as absolute truth.
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