Siempre fui un muchacho muy delgado, cosa que no me molestaba pues era lo habitual (por lo menos en mi círculo) en la adolescencia con el aquel de pegar "el estirón" muchos de mis amigos empezaron a hacer ejercicio, cosa que a ellos (lo más probable por la genética) si les sirvió para alcanzar esos sentimetros de más, cosa que a estos 1.64 no le sucedió. Ese primer intento no me hizo decepcionarme, en parte porque realmente nunca le di mucha relevancia a mi cuerpo, si habían críticas, pero eso más bien influía en quien me las hacia no en mi.
Pero algo cambió, o mejor dicho, nada cambió y sin darme cuenta(realmente después de mucho esfuerzo) ya estaba en la universidad y yo seguía siendo el mismo, cosa que no me molestaba, pero las dinámicas a mi alrededor eran muy violentas, de una forma muy partícular, años después descubrí que aquello se le llamaba violencia estética y que llega a operar sobre los que no encajan en el patrón, como yo y con mucha mayor fuerza de lo que antes pude haber experimentado de forma sutil.
Desde un poco antes ya me sentía tentado a hacer un cambio, el Glow Up, como dicen las Girls de estos tiempos, pero lo que me llevo dar le salto, el empujó, como se pueden imaginar fue una gran decepción amorosa. Durante el primer año de la carrera había pasado mucho tiempo idealizando a una de mis compañeras de aula y antes de intentar lanzarme me di a la tarea de "mejorar" ahí llegaron las ortodoncias que espere que cerrarán mi diastema en unos meses (spoiler las tuve por 6 años) y la intención de comenzar a ir al Gym.
Todos aquellos esfuerzo "inútiles" porque aquel 14 de febrero en el que pretendía declararme resultó desastroso (tal vez luego les cuente toda la historia) la cosa es desde aquel punto en vez de dejarme arrastrar por la depresión o los malos pensamientos, decidí tomarme mi cambio físico más en serio que nunca, más que una motivación lo use como método para superar el sufrimiento. Desde ese entonces el ejercicio físico dejo de ser una vía de complacer a los demás y se volvió una vía mediante la cual encontrar un tipo de paz muy especificale, una lucha externa contra mis demonios internos.
Y si lo deje varias veces, pero cada que una gran catástrofe impactaba mi vida volvía y volvía, de a poco note resultados, pero ya tenía otro enfoque, no me centre en ellos más bien hice al ejercicio parte de mi vida no solo un medio para agradarle a alguien más. Las ortodoncias se quedaron por muchos años, pero cuando el proceso estaba por terminar empecé a extrañar más que nunca a esa parte de mi tan peculiar y tras una confusión en la clínica decidi no volver a usarlas, si el diastema volvió, pero ya no lo miro con malos ojos al igual que el resto de mi ser es algo que aprecio cada día más y de forma constante.