¿Quién cuando ha vivido sus etapas de la niñez, la adolescencia, la adultez y hasta en la vejez, no ha experimentado accidentes domésticos, comunitarios, en colegios, fábricas, o en cualquier sitio laboral, recreacional y otros lugares?
Mi vida: sucesos y ocurrencias (parte II)
En otro momento crucial
jugando al fútbol entre amigos
tuve una caída casi fatal
hasta el fondo de un pozo séptico medio construido.
Lo impresionante de aquel sorprendente hecho
es que al estar en el propio fondo,
y estando mareado y maltrecho
miré que estaban unos sapos muy orondos.
fuente
Estaban hinchados de leche,
como queriendo atacarme,
hasta que me dí un brinco y me eché
hacia un lado, y los amigos pudieron sacarme.
Aquí, por milagro de Dios
sólo sufrí algunos rasguños,
y por eso dediqué una oración
al Altísimo a quien amo con orgullo.
Otro día estando en casa
con mi bella madrecita
buscando una botella con agua bendita
me llevé un chasco, ¡caracha!
Resultó que la destapé y olí
y se trataba de un corneciervo,
que por poco me sentí morir
porque me quedé sin habla y ciego.
Fue tal lo fuerte de la sustancia
que me tranqué de la nariz
y también de mi garganta
y no me imaginaba qué sería de mí.
Mi madre se asustó en demasía,
que cuando vio el frasco vacío
procedió a bañarme con agua fría
pero esto me causó un resfrío.
Volví a la vida al momento,
pude recobrar el habla
y retomé luego mi aliento
y mi madre al fin se calmaba.
Ahora les relataré sobre accidentes
que me ocurrieron en un río
y en la playa, con sol reluciente,
y que al recordarlo me sonrío.
Estaba en un río bañándome en un pozo
con una considerable profundidad,
y que por darme de valeroso
por poco me voy para el más allá.
Pues estando en su pleno centro
sentí que mi fuerza me fallaba,
y aunque hacía un gran esfuerzo
brazos y piernas no me ayudaban.
Estuve a punto de ahogarme
pero se me ocurrió la idea
de hundirme al fondo y apoyarme
para luego impulsarme hacia afuera.
Así fui saliendo del pozo
y dando brazadas desesperado
sentí satisfacción y gozo
porque llegué a la orilla, ¡salvado!
Continuará...
Para leer la parte I
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