Despedida de los mangos.
Ya se terminan los mangos
en mi querida nación,
y eran alimentación
en los más humildes rangos.
Hasta en los variados fangos
se da esta sabrosa fruta
de calidad absoluta
en relación con nutrientes
que son gusto de las gentes
y el pueblo que la disfruta.
El manguito de bocado
de carácter popular
a todos puede gustar
pues produce mucho agrado.
Como jugo es bien deseado,
en rodajas o completo
pues uno queda repleto
con los mangos tan sabrosos
que se miran deliciosos,
en el patio de Anacleto.
Le fascina a una muchacha
por su peculiar sabor
comer con placer mayor
el dulce mango de hilacha.
Simón gritaba: ¡caracha!
al ver una cesta llena
con esa carga tan buena
proporcionada por Dios
pero que hoy nos dice adiós
en la mañana serena.
Los árboles sus zarcillos
colgados no lucirán
ni sus aspectos serán
verdes, rojos o amarillos.
Ya los mangos tan sencillos
están desapareciendo,
pero la verdad entiendo
al saber que el tiempo pasa,
y faltarán en mi casa
por ser un plato estupendo.
El muchacho barrigón
del que hablaba Luis Mariano
ve que se va de su mano
su tan apreciada opción.
Cantando triste canción
el consuelo nos conviene
que la esperanza nos tiene,
y en este adiós tan doliente
decimos amargamente:
¡¡¡será hasta el año que viene!