Al ver el tema de este artículo, algunas personas concluyen enseguida que esto es algo que solo atañe a quienes son cristianos, debido a que las religiones, al menos la mayoría de ellas, creen en la biblia. Y es en este libro donde en reiteradas ocasiones se anima a evitar el lenguaje soez. Sirvan los siguientes versículos tomados de ella como ejemplo: "3 Que la inmoralidad sexual, cualquier clase de impureza o la codicia ni siquiera se mencionen entre ustedes, como es propio de personas santas. 4 Que tampoco haya comportamiento vergonzoso ni palabras insensatas ni bromas obscenas, cosas que no son apropiadas. En vez de eso, den gracias". Y está claro que quienes creen en la biblia como palabra de Dios buscan la forma de obedecer ese consejo, pero la gran mayoría de las personas reconoce que el uso de palabrotas es algo negativo, y que todos deberíamos evitar. Recuerdo hace unos cuantos años atrás, mientras realizaba un curso de contabilidad, que una compañera de clases dijo: “que mal se ve a una mujer diciendo groserías”. Y la verdad es que, seamos hombres o mujeres, el comentario aplica para todos. Ahora bien, cuando vemos la importancia de un asunto, o cómo influye este en nuestra vida, estamos más dispuestos a tomarlo en cuenta, por lo que a continuación mencionaré la razón principal por la que todos, seamos jóvenes o mayores, debemos evitar usar malas palabras. Nuestro vocabulario dice mucho sobre qué clase de personas somos, a veces mucho más de lo que expresamos. La impresión que los demás se llevan de nosotros siempre es importante. Y seguro que deseamos que nos conozcan como personas estudiadas, con buenas costumbres y hábitos, etc. Por ese motivo, es fundamental el uso de palabras que reflejen esa personalidad. Por cierto, al hablar de malas palabras, me refiero a aquellas que, sean o no aceptadas en el idioma, son conocidas como vulgaridades o groserías. En esta publicación voy a centrarme en responder dos preguntas relacionadas con el uso de malas palabras:
•¿Por qué muchas personas hacen uso de las groserías?
•¿Qué podemos hacer para evitar el uso de palabras vulgares?
Existen al menos 3 razones por las que muchas personas prefieren hacer uso de malas palabras a la hora de hablar.
Con el objetivo de hacerse escuchar, para que el oyente entienda la seriedad, e incluso molestia del hablante, algunas personas optan por hacer uso de palabrotas. Es algo muy común cuando el hablante tiene cierta autoridad sobre su interlocutor. Por ejemplo, de uno de los padres hacia un hijo, del patrón hacia el empleado, etc.
Pero la realidad es que, lejos de lograr que la persona se tome más en serio el mensaje recibido, lo que se consigue es que la opinión personal sobre el hablante resulte muy dañada, al punto de ser considerada como déspota e insensible.
Algunas personas, debido a su pobre educación académica o por descuido personal, no poseen un léxico variado, lo que termina por llevarlos a usar vez tras vez las mismas palabras. Y, en el peor de los casos, a usar palabrotas en sustitución de la palabra adecuada.
Lamentablemente, esta es una costumbre que se suele aceptar como normal en algunos ámbitos, sobre todo en el área informal o cuando hay mucha confianza entre las partes. Pero lo cierto es que sigue siendo algo negativo, además de impedir que la persona considere la importancia de aumentar su vocabulario.
Conozco muchas personas que prefieren hacer uso de malas palabras, incluso para comunicarse sin intención de ofender, solo porque es la costumbre. En este punto influye mucho el entretenimiento actual, en el cual cada vez se añaden más palabras obscenas.
Prueba de que esta es una de las razones por las que muchas personas hacen uso de palabrotas es que cuando un niño las usa, resulta algo sorprendente y hasta ofensivo, pero cuando es un adulto quien las expresa no hay tanta sorpresa. Sí, para muchas personas ya se considera algo normal.
Cómo evitar el uso de malas palabras al hablar
Tomando en cuenta las 3 razones que hemos mencionado, voy a comentar algunas sugerencias que nos pueden ayudar a, poco a poco, sustituir esas palabrotas por un lenguaje más apropiado para toda situación.
Si bien las palabrotas pueden ser de gran intensidad, no resultan positivas para las relaciones, razón por la cual es mejor hacer uso de mejores opciones. El idioma español cuenta con más de 60 mil palabras, algunas de mayor o menor intensidad. Por ejemplo, no es lo mismo decir que algo es bonito, a decir que es hermoso o que posee una exuberante belleza. Otro ejemplo, podemos decir que algo es feo, pero también que es horrible, horroroso, etc. Así es, podemos ser muy intensos sin caer en el uso de obscenidades, pero para ello, vale la pena tomar en cuenta las sugerencias del siguiente punto.
Para poder ser intensos, además de tener la capacidad de conversar sin recurrir nunca a las vulgaridades, es fundamental que nuestro léxico se vea enriquecido. Para lograrlo, es esencial que tengamos la costumbre de leer diariamente, sobre todo libros o publicaciones donde el uso de groserías sea completamente nulo. Tal vez no sea tan fácil conseguir contenido de esta clase, pero vale la pena el esfuerzo.
Sea que se considere normal o no, el uso de palabrotas siempre está mal. Solo cuando nos convencemos de ello, es que podemos resolvernos a dejar de utilizarlas. Este tal vez sea el punto más difícil, porque cuando algo se considera aceptable, resulta más complicado dejar de hacerlo. De hecho, podríamos sentirnos extraños o raros al ser diferentes, aunque en realidad estemos haciendo las cosas bien.
Pero, podemos verlo desde otra perspectiva. Pensemos que, si seguimos con la buena costumbre de no usar malas palabras, podemos ser una fuente de inspiración para quienes desean abandonar ese mal hábito. Así es, seremos un buen ejemplo para los demás.
Por último, quisiera señalar la importancia de evitar también los eufemismos. Esas palabras que no son groserías en sí mismas, pero solo por muy poco, o porque el hablante tiene la intención de disimular la vulgaridad. Evitarlos puede ser aún más difícil, pero siempre es una misión posible de conseguir.
Todos, seamos jóvenes o mayores, podemos cambiar esta y cualquier otra costumbre negativa de nuestra personalidad. Quiero comentar una breve experiencia. Esto ocurrió con uno de mis primos, el cual apenas tiene 15 años de edad. Durante una época se vino a vivir junto con otros primos a mi casa. Su vocabulario era muy limitado y vulgar. Un día le propuse que, si durante cierta cantidad de horas, no recuerdo cuantas exactamente, no decía una grosería, le daría 100 bolívares. La condición era que por cada palabrota que dijera en ese periodo, le descontaría 10 bolívares. Quisiera decir que pudo conseguirlo y evitar el uso de vulgaridades, pero la verdad es que me quedó debiendo dinero. Pero, tiempo después me comentó que, cuando quería decir una grosería, sentía que algo lo frenaba. Es algo que se puede corregir, siempre y cuando haya la motivación para hacerlo.
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Las citas bíblicas fueron tomadas de La Biblia. Traducción del Nuevo Mundo