Holaaa, de nuevo por acá. Como siempre, emocionado de poder saludarlos y enviarles un gran abrazo a todos los Hivers y a los que puedan leer en el continuo infinito presente...
Mi familia es oriunda de un pueblo chico ubicado en el estado Lara - Venezuela, tiene nombre y apellido, conocida como Curarigua de Leal. En donde abunda la gente buena, amable y de las que siempre te recibe con un buen plato de caraotas, una buena sonrisa acompañada de un "adelante y siéntese". En Curarigua todos nos conocemos y también todos somos una gran familia, de niño lo noté al escuchar uno llamar al otro siempre de la misma forma "primo".
Para llegar a Curarigua debes cruzar un complejo de grandes montañas, para luego desde lo más alto ver un extenso valle dividido por el río Curarigua y la custodia de cerca de hermosas montañas al norte, sur, este y oeste.
Recuerdo que me encantaba subir estás montañas y había una en particular que me llamaba la atención. En esta al llegar casi a la cima encontrabas un grupo de 3 casas habitadas por unas pequeñas familias que hacían vida ahí en el punto más alto de mi tierra. Y como un niño bastante soñador, deseaba también vivir en un sitio así tan maravilloso en el que al despertar pudiera asomar y tener ante mis ojos todo el valle de Curarigua en una sola mirada. Este sitio es llamado "San Luis", para llegar son entre 2 y 3 horas montaña arriba a pie, un poco menos en alguna bestia, caballo, burro, entre otros...
Desde niño siempre me encantó subir montañas, poder tocar las nubes con las manos y dibujar mis sueños ahí muy cerquita del cielo.
Todos esos grandes recuerdos llegaron a mi mente en una visita realizada algunas semanas atrás a la zona montañosa llamada el "junquito" ubicado en la zona metropolitana de Caracas, la capital de Venezuela. Tuve la oportunidad de pasar unos días compartiendo con grandes amigos en estas casitas contruidas sobre estás increíbles montañas bañadas de un verde de ensueño que cubre todo lo que alcanzas ver a tu alrededor. La zona está repleta de árboles frondosos, generosos con su sombra y la energía que transmiten para hacerte sentir como en casa.
No perdí la oportunidad de hacer muchas fotografías durante todo el día y con cada momento de luz, escogí las más representativas para mostrarles y son estás las que han venido apreciando en la publicación si has llegado hasta aquí ¡gracias!. En verdad disfruté mucho el paisaje, me di la tarea de caminar y estar un rato a solas para dispersar un poco los pensamientos agobiantes del día a día. Finalmente pude reencontrarme nuevamente con ese niño que alguna vez conquistaba las más altas montañas de la tierra que jamás saldrá del fondo de mi corazón. Mi pequeño gigante, el pueblo de Curarigua de Leal.
Como ven he tenido días bastantes movidos gracias a Dios, con muchas cosas que contarles pero para eso debo sacar algo de tiempo. Tenía un poco abandonado mi blog, cuando eso ocurre pierdo algo de confianza para escribir, pero cuando vengo y retomo me siento como en casa, realmente entre familia. Gracias a cada uno de los que alguna vez se ha tomado la molestia de leer lo que escribe este humilde servidor. ¡Saludo!
End / Fin
Pictures taken and edited from a smartphone. 13 MP camera (f/2.2, PDAF).