¡Hola Hivers ❤️!
El día de hoy estoy muy feliz de poder unirme a esta iniciativa de que nos invita a contar que nos deja de bueno el 2020 (porque no todo ha sido malo). Les haré un recuento de lo que ha sido mi año y que cosas buenas me ha traído este año que aunque difícil me ha traído muchas buenas experiencias.
Para el mes de Enero me encontraba realizando mi servicio comunitario, tenía novio, estaba en mi parroquia San Juan, en mi trabajo, y todo estaba relativamente tranquilo.
Para el mes de Febrero empecé a asistir con mayor frecuencia a la nueva parroquia a la que estoy asistiendo, terminé con mi novio y todo parecía ir tomando un nuevo rumbo. Había iniciado clases de modelaje con una profesora que es amiga de mi mamá y también de música, casualmente con .
Estaba en un momento de decisiones importantes en mi vida cuando el mes de marzo arribó, para entonces ya se sabía del coronavirus pero todavía no se habían tomado medidas al respecto porque no había casos en el país. Cuando el gobierno anunció los dos primeros casos confirmados yo estaba en mi trabajo, recuerdo que ese día tenía clases y cuando era así, yo me iba un poco más temprano para poder llegar.
Ese día, Ysa, una de mis compañeras de trabajo bajó a comprar algunos insumos como antibacterial, alcohol y mascarillas, me dijo colocate esta mascarilla y me fui, sin saber que sería la última vez que compartiría con el grupo de trabajo por muchos meses.
Al día siguiente, tenía clases de modelaje y fui con mi mascarilla, recuerdo que nos cuidamos mucho y creíamos que sería posible al menos ejercitarnos en un parque durante esos días.
Sin embargo, eso nunca sucedió, todo fue cerrado, prohibieron muchas cosas, y de repente me ví en mi casa, sin lugares a donde ir, sin equipo para trabajar, sin saber que hacer.
Fueron varias semanas de desesperación, hice un montón de dulces, empecé a hacer ejercicio, me corté yo misma el cabello, hice un montón de talleres por WhatsApp, rezaba todos los días a las 3 p.m con .
Algunos meses después pude buscar mi laptop a la oficina para retomar el trabajo como era debido, porque me era muy difícil hacerlo solo con la laptop de mi mamá porque ella también tenía que trabajar.
En ese momento se regularizaron las cosas, podía tener una rutina más estable y ser más eficiente en mi trabajo, aunque de igual modo me sentía preocupada por toda la situación y afectada por el encierro.
En el mes de Mayo en uno de tantos cursos que hice por WhatsApp leí que habría uno sobre Hive, una plataforma donde podías monetizar por compartir contenido, me pareció muy interesante y decidí involucrarme.
Empecé con mi presentación y con mil dudas en la cabeza sobre la seguridad de esta plataforma, sobre las casas de cambio, sobre los motivos oscuros que podrían tener o
😂 (no tienen ninguno, por si acaso).
El punto es que yo no me sentía precisamente en confianza sobre el hecho de que personas desconocidas te explicaban sobre este mundo sin buscar algo a cambio, te ponían de ejemplo sus propias experiencias de vida y simplemente lo compartían porque la blockchain va más allá del egoísmo.
Aprendí en ese momento que aún quedan personas buenas en este mundo, dispuestas a ayudar sin recibir nada a cambio, me sentí identificada y a gusto y decidí seguir adelante.
Aquí descubrí personas increíbles como y
, quienes alimentaron mi amor por el maquillaje, y con quienes se ha construido una bella comunidad.
He hecho amistades increíbles como quien junto con
y
empezaron conmigo a crear contenido en la misma época y juntos fuimos creciendo a la par.
Descubrí que podía dirigirme a las otras personas a través de la voz en el programa de Discord de que llevaba con
y en el que en ocasiones nos acompañaba
.
Encontré en un espacio para servir y ayudar a los demás y me convertí en Peer to Peer, es decir, aquella que tiene el contacto directo con las personas en Discord y en los grupos oficiales.
A nivel económico vi recompensado el esfuerzo de maneras que nunca hubiese imaginado serían posibles, me atrevería a decir que mis ingresos durante cuarentena fueron los más altos de toda mi vida.
Además me propuse dibujar y en pocos meses apliqué a la lista blanca de y me convertí en una "artista de verdad verdad".
Si algo me enseño este año es que en cualquier momento la vida puede dar un giro inesperado, que hay que aprovechar las oportunidades que se presentan y que las personas buenas aún existen.
No creo que todo el mundo en su cuarentena haya tenido la oportunidad de conocer muchas personas nuevas y hacer amigos, yo sí. He ganado muchos amigos, a algunos los he visto, a algunos aún no, pero a todos les tengo mucho aprecio.
Aquí en la blockchain he dejado un pedacito de mí y así como ustedes me conocen por mis textos o tal vez por un vídeo, yo también he conocido a muchos de ustedes.
También me traje a algunos amigos de la vida real a la plataforma, y ellos a otros, y los otros a otros y cuando vine a ver encontré un gentío por aquí. Seguiré construyendo un ejército en silencio porque a mí la cuarentena me regaló esto y yo no me lo puedo quedar solo para mí.
Actualmente volví a mi lugar de trabajo, aprovechando la flexibilización, el lugar fue redecorado, tengo compañeros nuevos, buenas vibras, terminé mi servicio comunitario (casi un año después y un par de forochats más tarde), sigo sin novio, mi informe de pasantías fue aprobado y solo me queda presentar el próximo trimestre.
Definitivamente ha sido un año lleno de muchos éxitos y que representa un antes y un después para mi vida.
Me gustaría invitar a ,
y
a participar.