¡Saludos, compañeros! Esta semana mi preparación dio un giro ocasional hacia el entrenamiento a puerta cerrada y cuando el ritmo de trabajo me lo permitió. Estuve enfocado en sesiones intensas de bicicleta estática en el gimnasio, trabajando a conciencia el fortalecimiento de las piernas para ganar esa potencia extra que tanto necesitamos en las subidas. Tenía ya una semana completa sin calzarme los zapatos de correr, permitiendo que el cuerpo asimilara el trabajo de fuerza y alternando el descanso con la bici, pero la necesidad de salir a entrenar ya se hacía notar combinada con la ansiedad.
¡Finalmente, el día de hoy pude reanudar mis entrenamientos al aire libre! El lugar elegido fue el emblemático parque Cultural La Olla de Charallave, un espacio que nunca decepciona a la hora de cumplir. Lo mejor de este lugar es que, después de las 5:30 pm, el lugar nos regala una temperatura sumamente agradable y con bastante brisa, permitiendo que los kilómetros fluyan con mucha más naturalidad y sin el agotamiento extremo del sol mirandino.
Retomar el ritmo en La Olla fue revitalizante; sentir nuevamente la zancada sobre el terreno me recordó por qué simpatizamos tanto esta disciplina. El fortalecimiento en la bici dio sus frutos, sintiendo una base mucho más sólida en cada apoyo. Es vital escuchar al cuerpo, alternar estímulos y, sobre todo, disfrutar de estos espacios naturales que tenemos a disposición.
Traducido con Google Traductor
Greetings, fellow runners! This week, my training took an occasional turn toward indoor workouts whenever my work schedule allowed. I focused on intense stationary bike sessions at the gym, diligently working on leg strengthening to gain that extra power we so desperately need for those uphill climbs. I had gone a full week without putting on my running shoes, allowing my body to absorb the strength work and alternating rest with the bike, but the urge to get out and train—combined with a bit of crossing anxiety—was starting to show.
Finally, today I was able to resume my outdoor training sessions! The chosen spot was the iconic La Olla Cultural Park in Charallave, a place that never disappoints when it's time to deliver. The best part about this location is that after 5:30 pm, it treats us to a very pleasant temperature and a steady breeze, allowing the kilometers to flow much more naturally without the extreme exhaustion of the Miranda sun.
Getting back into the rhythm at La Olla was revitalizing; feeling my stride on the ground again reminded me why we love this discipline so much. The strengthening on the bike paid off, as I felt a much more solid base with every step. It is vital to listen to your body, vary the stimuli, and, above all, enjoy these natural spaces we have at our disposal.