Hoy fue un gran cierre de semana para mí.
Comenzó siendo un día choreto, porque depserté tarde y salí de casa sin desayunar para poder llegar temprano a la Plaza de Los Palos Grandes, lugar de encuentro con los amigos de . Ellos tenía plaificadas varias distancias y yo me enchufé para ir con los que entrenan para 42Km en CAF, serían unos durísimos 25Km.
Al llegar a Los Palos Grandes desayuné un cachito de jamón y queso crema con una yoka de ciruelas. El grupo arrancó mientras yo terminaba de digerir calmadamente mi alimento. Al terminar, salí igual de calmado porque sabía que en plena digestión no debo agitarme para evitar malestares. Los alcancé en la Av Francisco de Miranda y en Chacao ya estaba felizmente integrado con el pelotón.
Sabía que me había faltado entender algunos cruces de la ruta, por eso corrí junto a Alberto, pero él bajó un poco el ritmo en la Av. Bolívar y preferí alcanzar a Henry, que también conocía perfecto la ruta y llevaba un mejor ritmo.
La experiencia de correr los domingos en Caracas mientras sale el sol, es de las mejores que he vivido. Se corre junto a muchísima gente que va por todas las avenidas enfocados en sus entrenamientos. Creo que quienes lo hacen frecuentemente desde hace muchos años, lo normalizan y lo dan por hecho, pero en realidad es un gran privilegio y algo por lo que debemos estar muy agradecidos.
Debo admitir que esta semana entrené mucho (MUCHO), pero estoy sin lesiones, lo que es buen indicador de que no caí en sobre entrenamiento, sin embargo, el cansancio me pasó factura después del Km 15. Comencé a hacer un esfurzo fuera de lo común para mantener el ritmo de Henry y mis piernas comenzaban a sentirse muy pesadas.
Mientras me acercaba al Km 20 pensaba en parar, ya saben, los pensamientos intrusivos de siempre.
En plena lucha psicológica comencé a sentir molestias fuertes en el talón derecho y al superar el 21 también sentí dolor en los cuádriceps y solo lo soporté hasta el 23. Dejé de correr, paré el entrenamiento de Strava (aquí lo puedes ver) y sentí algo que nunca antes había sentido; tenía casi todo mi cuerpo increíblemente contraído. Me costó mucho soltar los brazos y dejar caer mis manos para caminar como un humanoide normal, me percaté de que estaba caminando encorbado y casi cojeando.
Nunca dejé de caminar. Revisé Strava y vi que esta semana corrí 68.9Km, eso me alegró y alejó todos los pensamientos negativos que tenía por no completar los 25Km de hoy. Hice algunos ejercicios de respiración, me tomé unos minutos para sentirme agradecido por esta semana, por mi salud, por respirar, caminar, por el clima.
En cuestión de minutos estaba muy recuperado y cuando llegué al punto de encuentro, ya habían algunos de los amigos del grupo conversando. Seguimos esperando a que llegaran todos e hicimos una sesión grupal de estiramientos.
No hubiera podido imaginar un mejor comienzo para este 2025.