Tenía tiempo queriendo comprar una bicicleta, no para usarla como medio de transporte al trabajo ni nada parecido, sino por distracción e incluso puedo decir, por salud. Es un gran ejercicio, y aunque no lo realizo diariamente, por cuestiones laborales, siento que me ha hecho mucho bien.
Y cuando me refiero a salud, no solo hablo de lo físico u orgánico, sino de lo mental. Las personas piensan, que sólo nos referimos a enfermedades del cuerpo cuando hacemos alusión a la prevención, pero lo mental es tan o más importante que lo corporal.
Cuando, después de una semana de trabajo intenso, salgo a dar un paseo en la bicicleta, me voy siempre por espacios distintos, y conozco no sólo espacios sino gente nueva, lo que hace que ya por ese simple hecho de exponerme a lo nuevo pueda hacer higiene mental. Son personas que salen con el propósito de estar en contacto con lo natural, con la intensión de hacer otras cosas, y no hablar de la rutina, eso es necesario, y es agradable.

Sucede que estamos a veces tan inmersos en la rutina, que ni cuenta nos damos de que hay otras cosas que podrían ayudarnos a tener mejor perspectiva de la vida, partiendo de otras realidades, y no necesariamente realidades "de problemas", sino de otras expectativas.
Por lo tanto, es algo que seguiré haciendo, sin que me rutina laboral me imite, aún estando cansado, saco el tiempo para esta actividad, porque me hace bien de manera integral.
Aunque a veces en tiempo del que dispongo no es mucho, se que puedo dedicar algunos minutos de la semana a esa actividad, probablemente si logro conformar un grupo con el que en esta actividad sea afín, podría ser más tiempo y claro, más seguido.