Dentro de los principales problemas que se presentan en la vida de las personas, la inmensa mayoría está relacionado con algunas dificultades mentales que venimos arrastrando desde que somos muy pequeños.
Cuando digo "dificultades mentales" no me refiero a enfermedades, claro que no, (aunque es evidente que estas siguen siendo un gran problema en la sociedad), sino más bien hago énfasis en lo que en nosotros internamente suelen tener un efecto limitante en nuestras tareas diarias, e incluso paralizante.
Nos guste o no asumirlo siendo seres humanos, los dificultades que podríamos tener para procesar mentalmente alguna información en particular, nos condicionará el adecuado desenvolvimiento social. Información que bien puede ser académica, o de la vida en general, esa que nos permite percibir estímulos externos e internos y saber como reaccionar ante estos,
Los humanos somos entes muy complejos, no sólo en lo orgánico, que evidentemente si, sino en lo psicológico. Esta última no es mi área de formación, pero nunca puedo hacerla a un lado, porque para tratar lo orgánico debemos tener siempre presente lo que corresponde a la esfera mental, ya que esta puede jugar a favor o en contra en el proceso de sanación de cualquier persona.
Hace algunos años pude tratar a una mujer que tenía un grave problema de alergias a nivel respiratorio, establecí un protocolo común de atención para esos casos, basado primero en la administración de esteroides como primera línea, y luego continuó con antihistamínicos vía oral. A los pocos días de la administración del esteroide vía intramuscular hubo mejoría, no tanto como la esperaba, pero mejoró. Al pasar los días podría decir que recayó, y peor aún.
Mientras conversaba con ella me di cuenta de que era una persona muy ansiosa, y decidí indagar un poco más, y en ese momento me dijo que tenía muchos problemas personales.
Recordé que en mi proceso de formación vi clases, *muy pocas horas por cierto, de una asignatura que se llama Psico-Neuro-Inmunología, en la que se hace énfasis en la relación causa-efecto que existe entre algunos estados emocionales persistentes y la aparición de ciertas enfermedades. Aún cuando no es algo que haya estudiado más profundamente, decidí tomarme la atribución de sugerirle un apoyo con un amigo psicólogo, que por suerte esta dispuesto a colaborar, y así fue, pude conseguirle una consulta a la que asistió.
Pasaron algunas semanas y ella continuó con sus terapias con el psicólogo, esta paciente volvió al consultorio pasado poco más de dos meses, no estaba con tratamiento para las alergias de ningún tipo, pero esto había quedado en el olvido, al igual que se encontraba de mejor humor, lo cual también era notable.
¿Un acto de magia?, no lo sé, pero lo que si es verdad es que después de ese evento, no he dejado nunca de preguntar a los pacientes como se sienten anímicamente, porque es posible que lo que tengan esté de alguna manera relacionado con algo que les haya pasado.