Como no recordar el carrito de los helados con su campanita habitual alertando a los clientes para que salieran a comprar a pleno medio día, justo cuando el cuerpo pedía algo frío. Nada como un helado con sabor cítrico para calmar la sed, pero yo siempre compraba un pastelado en todas sus presentaciones que disfrutaba comiendo la capa delgada de chocolate, que rico recordar. Cada vez que tengo oportunidad me como mi pastelado en negocios especializados, porque los carritos ya no pasan.
Cuando pasé un tiempo en Maracaibo- Venezuela, comerse un refrescante cepillado era lo máximo, que era hielo raspado finamente con colorante y sabor a tamarindo, colita, mora, fresa con leche condensada. Y muchos preferían solo el hilo para calmar la sed.
Actualmente los helados artesanales, llamados popularmente tetas o en vasos. Mejorados al extremo de llamarlos gourmet, de los cuales me encantan saborear el de oreo, el de fresa y nutella y el de samba-fresa.
Recuerden que dije que la lista era larga, doy la vida por esos helados inmensos, que son un verdadero volcán de sabores, con solo pensar en ellos se me hace agua la boca. Siempre con sabores como chocolate, mantecado, fresa, ron pasa, con su pirulin, lluvia de maní, baños de sirope, chispas de chocolate, son un gusto que le das al paladar.
Es mejor dejar la publicación hasta aquí, porque me dieron ganas de comer helado y no puedo salir por estar cumpliendo cuarentena.
Gracias #premiosoiza y por la iniciativa a concurso, semana 12 relacionado a Cual es tu helado favorito. Si desean participar aquí el enlace: @oizaguirres/premios-oiza-premia-11va-semana-y-anuncia-semana-12-premiosoiza-the-alliance-gems