Pánico durmiente
Te contesto ahora que duerme,
ahora que lo he sedado con polvo blanco de sueños,
con líquido blanco de algarabía,
con pastillas blancas de éxtasis.
Es la única manera de callarlo,
de sacarme su lengua del oído,
de ponerle bozal a sus histerias,
de ponerlo a dormir aunque no quiera.
No sé cuanto tiempo tenga.
Cada vez resiste más
y yo aguanto menos.
No sé cuando tiempo te tenga.
El puede llegar en cualquier momento
y alejarme de tu lado.
Has nacido en el mejor/peor momento.
Cuando más te necesito
y menos puedo protegerte.
Has tocado mi puerta
cuando vivo en el encierro,
preguntando por quien era y ya no soy.
Porque él me ha convertido en otro,
en 180 grados de mi mismo,
en prisionero del tiempo,
en habitante de la angustia.
Pero no puedo ignorar tu presencia,
tu aroma a recién nacido,
a futuro por delante,
a ilusión vestida de sueños.
Así que pasa esperanza,
puede que juntos podamos dejar atrás
a este pánico durmiente,
a este hijo del miedo que nos ha impuesto la pandemia.
©bonzopoe, 2020.
Otros textos de esta serie: