Si tuviera que pensar en el trabajo de mis sueños tendría que irme muy lejos, a eso que soñaba cuando era niña. Lo más cercano que recuerdo era que quería un trabajo en el que no me aburriera, que fuera variado, divertido. Luego supe que el trabajo de mis sueños sería aquel que hiciera por el cual no necesitaría que me pagaran porque lo vería como un juego, cuando juegas te diviertes, eres feliz y da igual si te pagan o no, lo seguirás haciendo.
Lo más cercano que he tenido a esto es prestar servicio a otros, servicio voluntario.
A veces les he contado a personas que me gusta ayudar en la iglesia a la que asisto, en la actualidad lo más reciente que he hecho es ayudar a elaborar la comida para los ancianos de un ancianato al que luego vamos y se la llevamos, y compartimos con ellos palabras de esperanzas. Es hermoso ver cómo sus rostros se iluminan cada vez que nosotros llegamos a visitarlos.
Servir a otros, en este caso a personas que se encuentran en soledad, es muy gratificante, son de esas labores que se recompensan solas.
Así que el trabajo de mis sueños es aquel que hago por el simple placer de hacerlo.
Una vez alguien dijo si te cuesta mucho y tienen que pagarte, es trabajo, si no, es placer, es alegría, pero no le llamarías "trabajo".