Tener una buena piel no depende sólo de una cuestión hereditaria; también intervienen otros factores como la alimentación. Si esta es correcta y equilibrada, se pueden prevenir las arrugas o disminuirlas en gran medida. Una alimentación sana mantiene la frescura del cutis.
Hay que tener en cuenta que los azucares, las grasas, los hidratos de carbono y las comidas muy elaboradas son contraproducentes para la piel. Lo ideal es consumir alimentos sencillos como las verduras, las frutas y la carne bien cocida. Otro factor importante es el agua. Si toma dos litros por día no necesitara ninguno hidratante extra. La piel se mantendrá perfectamente hidratada, a la vez que elimina las toxinas que la perjudican. De buena ayuda es una disciplina de relajación, como la gimnasia yoga, para evitar tensiones y que la piel no se arrugue.
Gracias por leer