Hola, comunidad de #GEMS.
Soy @Norgrey, no sé si ya les había dicho en mi post de presentación, pero soy mamá soltera de dos terremotos hermosos, y hoy quiero compartirles algo que va más allá de hacer ejercicio.
Esto se trata de volver a mí, de encontrarme entre el sudor, el cansancio y las ganas de no rendirme.
🏋 Mi rutina: imperfecta, pero mía
Toda madre, sea soltera o no, sabe que su rutina diaria comienza con el o los niños… y la casa.
Antes de pensar en mí, ya estoy pensando en meriendas, uniformes, tareas, gritos, risas, y ese “¡mamáaaaa!” que suena como alarma natural.
Mis mañanas empiezan con dos niños peleando por todo unas veces por quién usa primero el baño y otras porque no quieren ir a bañarse.
Mientras eso pasa, yo respiro hondo, me amarro el cabello y pienso:
“Hoy también puedo con esto.”
Asi se ven mis dos terremoticos, ya ven que si son hermosos. ¡obviamente salieron bellos como su mamita!
A veces no hay tiempo ni para el café caliente.
A veces hago brazos mientras visto a mi hombrecito.
A veces mi cardio es correr detrás de mi hija porque no quiere ir a la escuela.
Y otras veces, sí… logro esos 20 minutos de ejercicio que me hacen sentir que no me he olvidado de mí.
No tengo una rutina de revista.
A veces son algunos minutos, a veces solo estiro mientras preparo desayuno.
Pero cada movimiento me recuerda que sigo aquí, que sigo intentando, que sigo creciendo.
📸 Así me veo cuando decido no rendirme
En estas fotos me veo sudada, despeinada, con cara de “ya no puedo más”…
pero también me veo fuerte.
Me veo decidida.
Me veo como una mujer que está aprendiendo a cuidarse, a quererse, a respetarse.
Bien seguimos en este post que se trata de mi rutina diaria, creo que todos deben saber algo: si no hay compromiso y organización, no se llega a ningún lado.
Un amigo muy querido siempre me decía: “el flojo desea mucho, pero nada alcanza”. No sé de dónde lo sacó, pero se me quedó grabado.
Así que después de llevar a mis dos terremoticos al epicentro de los desastres naturales —jajaja, la escuela— y tener ese pequeño momento libre en mis mañanas, voy directo al gym sin perder tiempo.
Porque si me siento en el sillón… ahí quedo.
Porque si digo “en un rato voy”… no voy.
Porque si espero a tener energía… no llego nunca.
No tengo el cuerpo perfecto, ni la técnica perfecta, ni el outfit más caro.
Pero tengo algo que no se compra: CONSTANCIA, y eso es lo que realmente me está cambiando la vida.
🌱 Reflexión que me acompaña últimamente
He aprendido que no se trata de ser perfecta, ni de compararme con nadie.
Se trata de mostrarme a mí misma que puedo aprender, mejorar y avanzar, aunque sea poquito, aunque sea lento.
Ser mamá soltera me enseñó a ser fuerte.
Pero el ejercicio me está enseñando a ser constante.
Y créanme, esa constancia se siente como un regalo que me doy a mí misma todos los días.
💬 Y tú… qué haces para no olvidarte de ti?
Me encantaría leerlos.
A veces uno cree que está solo en este camino de aprender a cuidarse, pero no es así.
Todos estamos intentando algo, todos estamos luchando con algo, todos estamos creciendo desde algún lugar.
Gracias por leerme, por acompañarme y por permitirme compartir este pedacito de mi vida.
Un abrazo,
Norgrey 🌸