Quién me hubiese contado qué haría hallacas en la ciudad de Madrid, lo hubiese puesto de loco.
Nada más pensar en conseguir las hojas de plátano ahumadas, la harina de maíz y el motivo, no me lo creía.
Pero aquí estoy en familia preparando unas 50 hallacas para comer en familia y mantener una tradición navideña muy venezolana.
La bolas de masa de harina de maíz, necesitan un buen amasado.
La limpieza de cada hoja quitándole tierra u hongos qué se forman por la humedad. Cortadas, secas y preparadas para colocarle el aceite con onoto qué es nuestro colorante natural, qué utilizan los indígenas.
Algo de bebida refrescante para entonar en estas navidades.
Un poquito de ladrón de manzana y música de gaitas navideña para alegrar nuestra preparación tradicional.
Acompañar la hallaca con ensalada de pollo en este caso. Nos acomodamos a lo qué hay en la despensa. Pero estaba muy sabrosa.
Mí cara de felicidad cuando ya llevábamos 25 preparadas y unos cuántos vasos de vino.
Y terminamos decorando el apartamento con motivos navideños.
Muy divertido quedó ese detalle del San Nicolás en la puerta.
Nada cómo la época navideña para alegrar nos el alma y perdonar los errores propios y los ajenos.
Sin duda alguna el venezolano está llevando sus tradiciones al otro lado del continente, acompañando a otros coterráneos, reuniéndose y colaborando en mantener nuestra tradición. Bravo por está juventud venezolana.