Tatuaje
Cuando te conocí aparecieron las primeras líneas,
aunque no supe de que se trataba en ese momento.
Eran firmes y a la vez delicadas como tú,
y se instalaron en mi espalda sin yo advertirlo.
Y a cada cita, a cada encuentro, a cada caricia,
se fueron reproduciendo, multiplicando;
tanto que un día no pudieron ocultarse más
y las descubrí infraganti trazando una rosa en mi costado.
Con el tiempo entendí que eran una extensión tuya,
una parte de ti que se volvía mía,
y que mi piel se volvía una ampliación de tu vida,
un escenario que cada día disfrutabas más habitar.
Hasta que un buen día te mudaste a mí,
y al mirarme al espejo ya no me pude encontrar.
Me convertí en un tatuaje,
uno de los tantos que pintaban tu piel
y que yo amaba besar.
©bonzopoe, 2022.
Otros textos de esta serie: