Hay un escritor cubano a quien aprendí a apreciar tempranamente, cuando leí su intensa e ingeniosa novela Celestino antes del alba a finales de los años 80. Me refiero a Reinaldo Arenas, nacido el 16 de julio de 1943, y fallecido por suicidio en 1990 en Nueva York, donde se había residenciado finalmente, enfermo de VIH-Sida, al salir de Cuba. A él dediqué un artículo en 2022, que pueden leer en este enlace.
En su honor, este modesto ejercicio poético.
¿Sueñas que amanece, Celestino,
o mejor, Reinaldo?
Este mundo de barbarie y acoso
te condujo a la noche
de tus días, huyendo de tu tierra,
acorralada entre uniformes verde oliva
y el miedo institucionalizado.
Naciendo hoy como ayer
en tu Aguas Claras,
con tus fantasmas y muertos,
tus cortezas e insectos,
pasaste al otro mar
ese que es el morir.
¿O te quedaste dormido, Celestino-Reinaldo,
para soñarte antes que anochezca?
