ENGLISH VERSION.
Greetings, friends of worldmappin.
When someone is involved in a problem for which they cannot find a solution, it is common here to say that they are at a "dead end". And I remembered that saying when, these days visiting the Centro Habana municipality, I crossed from side to side the famous "Alley of Hamel", and this one does have an exit.
I have heard Hamel Alley mentioned countless times, as it is a sociocultural project of the most renowned within the capital and the country, and participates in the policy of transformation of Havana neighborhoods from community culture, awakening and taking advantage of the creative potential of the community.
Located in an alley between Aramburu and Hospital streets in Central Havana, it is practically an open-air gallery, made up of beautiful wall paintings, all referring to deities of the Yoruba pantheon, sculptures made with different materials and pieces taken from the domestic environment, such as bathtubs, sinks, etc., ingeniously located in different spaces of the famous alley.
I was impressed by the encounter with this relevant project where the imagination overflows into praise through the primitive way of creating their fetishes and objects for rituals and cults. Perfect art in its imperfection.
There is practically no space in the small transformative artery where the religious Afro-Cuban is not seen or breathed. Everything is rhythm, color and spirituality. Everything is syncretic, a Cuban.
I crossed the entire space of the narrow, motley alley with a viewing eye, wanting to capture from my artist's vision all the popular imagination, placed from magical-religious thought at the service of traditions and culture.
At the entrance, I was greeted on both sides of the doorway by Elegua, the Orisha child who opens the paths. In the end, an exotic tower made with recycled materials that represents, according to its symbolism, Shango, the greatest Orisha.
But Hamel Alley, more than a center of religious worship, which I do not doubt it also is, is one of the most alive and revitalized cultural expressions of the nation.
When I was received and invited to go through that tunnel of Afro-Cuban culture, I felt like I was walking slowly inside the emblematic pictorial work "The Jungle" by Wilfredo Lam.
According to one of those who attend to the project, the enclave has its greatest attraction on Sunday of each week, with the color and rhythm of the music groups and dancers who exhibit their skills and costumes to local and foreign visitors.
I left there possessed and magnetized by the overflowing imagination of those who make the Project a site of culture and spirituality every day. Thank you for accompanying me on my visit to this special place in the Cuban capital.
Original text by the author. All rights reserved ©
VERSION EN ESPAÑOL
Saludos, amigos de #worldmappin.
Cuando alguien está metido en algún problema al que no le encuentra solución, aquí es común decir que está en un "callejón sin salida". Y de ese dicho me acordé cuando, en estos días visitando el municipio Centro Habana, crucé de lado a lado el famoso "Callejón de Hamel", y este sí tiene salida.
Al callejón de Hamel lo he oído mencionar inmensas cantidades de veces, pues es un proyecto sociocultural de los más renombrados dentro de la capital y del país, y participa en la política de transformación de los barrios habaneros desde la cultura comunitaria, despertando y aprovechando el potencial creativo de la comunidad.
Ubicado en una callejuela entre las calles Aramburu y Hospital en Centro Habana, prácticamente es una galería al aire libre, conformada por bellas pinturas murales, todos referenciados a deidades del panteón Yoruba, esculturas realizadas con diferentes materiales y piezas tomadas del entorno doméstico, como bañaderas, fregaderos, etc., ubicadas de manera ingeniosa en diferentes espacios del afamado callejón.
Me resultó impresionante el encuentro con este relevante proyecto donde se desborda el imaginario en elogios a través de la manera primitiva de crear sus fetiches y objetos para los rituales y los cultos. Arte perfecto en su imperfección.
Prácticamente no hay espacio en la pequeña arteria transformadora donde lo afrocubano religioso no se vea o respire. Todo es ritmo, color y espiritualidad. Todo es sincrético, un cubano.
Crucé todo el espacio del estrecho tú abigarrado callejón con ojo visor, queriendo captar desde mi visión de artista todo el imaginario popular, puesto desde el pensamiento mágico-religioso al servicio de las tradiciones y de la cultura.
A la entrada, me recibió a ambos lados de la portada Elegua, el Orisha niño que abre los caminos. Al final, una exótica torre realizada con materiales reciclados que representa, según su simbolismo, a Shango, Orisha mayor.
Pero el callejón de Hamel, más que un centro de culto religioso, que no dudo que también lo sea, es una de las expresiones culturales más vivas y revitalizadas de la nación.
Cuando fui recibido e invitado a atravesar aquel túnel de cultura afrocubana, sentí que caminaba despacio por dentro de la emblemática obra pictórica "La jungla" de Wilfredo Lam.
Según me comunicó uno de los que atienden el proyecto, el enclave tiene su mayor atracción el domingo de cada semana, con el colorido y ritmo de los grupos de música y danzarios que exhiben sus habilidades y sus trajes a los visitantes locales y foráneos.
Salí de allí poseído e imantado por el imaginario desbordado de los que cada día hacen del Proyecto un sitio de cultura y espiritualidad. Gracias por acompañarme en la visita a este especial lugar de la capital cubana.