En cada plato de comida en Venezuela, uno de los sabores que generalmente es el acompañante ideal son las tajadas de plátano maduro, y en algunos casos, los tostones que es la versión hecha con los plátanos verdes, los cuales, con el tiempo se convirtieron hasta en un snack para llevar.
Pero como dice el refrán, nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde, y en mi caso fue la posibilidad de comer tanto tajadas como tostones las veces que quiera.
Cuando emigras, además de dejar a la familia, los amigos, las propiedades, dejas también sabores que no logras equiparar con otros en las nuevas tierras a donde vas, sobre todo si están muy lejanas de tu país, y aunque en Argentina se pueden conseguir plátanos, su precio es tan alto, que pasa a ser casi un lujo poderlo comer a menudo.
Además, se consiguen sobre todo en la región capital que me queda lejos de mi casa, o yendo al mercado central, al cual no sé ni siquiera como llegarle, por lo que me toca encargarlos en mi compañera que trabaja la verdulería, para que cuando ella vaya a comprar su mercancía, me traiga algunos, los cuales siempre han sido maduros, pues es una rifa encontrarlos como uno los desea.
Pero esta vez la fortuna estuvo de mi lado, y me consiguieron 4 plátanos verdes grandes, por 4$ aproximadamente, que valieron cada centavo, pues mi hijo pequeño no recordaba su sabor, y el mayor rememoró esos días de su niñez en Venezuela, pues a él le encantaba comerlos mientras vivimos allá.
Su preparación es sencilla, aunque en mi caso, me gusta hacerlos como acostumbraba mamá, y es lo que vengo a compartirles hoy.
Ingredientes:
4 plátanos verdes
Sal
Aceite para freír
Preparación:
Pelar los plátanos con cuidado, tratando de que no quede mucha pulpa en la cáscara.
Cortar en rodajas un poco gruesas, aunque también se pueden hacer en tajadas cortando a lo largo del plátano. En mi caso, prefiero las rodajas, pues visualmente pareciera que comes más cantidad.
Colocar suficiente aceite en una sartén y cuando esté hirviendo, colocar las rodajas de plátano para que se cocinen solo un poco. Voltear a los 3 minutos y luego de ello sacarlas a una tabla de picar o alguna superficie lisa. Agregar sal y proceder a machacar los tostones, de manera que queden más finos.
Volver a incorporar a la sartén y dejarlos cocinar hasta que doren, estando pendientes de que no se vayan a quemar, pues en esta segunda freída se cocinan muy rápido.
Y así quedan ya listos para degustar! Lo mejor es que se pueden comer solos o como acompañantes de carne, pollo o pescado, siendo esta última proteína su pareja ideal, sobre todo a la orilla de la playa. Perdón, me delató el subconsciente, jajaja.
In Venezuela, one of the flavours that generally makes the perfect accompaniment to any meal is sliced ripe plantain, and in some cases, tostones – the version made with green plantains – which, over time, have even become a snack to take away.
But as the saying goes, you don’t know what you’ve got until you lose it, and in my case, it was the chance to eat both tajadas and tostones as often as I liked.
When you emigrate, as well as leaving behind family, friends and possessions, you also leave behind flavours that you cannot match with others in the new lands you go to, especially if they are far from your home country. And although you can get plantains in Argentina, they are so expensive that it becomes almost a luxury to be able to eat them often.
What’s more, they’re mainly available in the capital region, which is a long way from my home, or at the central market, which I don’t even know how to get to, so I have to ask my friend who works at the greengrocer’s to bring me some when she goes to buy her stock—and they’ve always been overripe, as it’s a real lottery to find them just as you’d like them.
But this time luck was on my side, and they got me four large green plantains for about $4, which were worth every penny, as my youngest son didn’t remember what they tasted like, and my eldest recalled those days of his childhood in Venezuela, as he used to love eating them whilst we lived there.
They’re easy to make, although in my case, I like to make them the way my mum used to, and that’s what I’m here to share with you today.
Ingredients:
4 green plantains
Salt
Oil for frying
Preparation:
Peel the plantains carefully, trying not to leave too much flesh on the skin.
Cut into fairly thick slices, although you can also cut them lengthways into wedges. Personally, I prefer slices, as they look like you’re eating more.
Pour enough oil into a frying pan and, once it’s hot, add the plantain slices to cook them just a little. Flip them after 3 minutes and then transfer them to a chopping board or a smooth surface. Add salt and proceed to crush the tostones so that they become thinner.
Return them to the frying pan and let them cook until golden brown, keeping an eye on them to ensure they don’t burn, as they cook very quickly during this second frying.
And there you have it, ready to enjoy! The best thing is that they can be eaten on their own or as a side dish with meat, chicken or fish, the latter being their ideal pairing, especially by the seaside. Sorry, my subconscious gave me away, LOL.
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