Aceituna
Flotas intoxicada en los restos
del martini seco de tu existencia,
sintetizando en ese instante tu vida
llena de giros inesperados
y un final trágico,
pero al menos diluido en alcohol.
Atravesada por una flecha,
y anclada a este mar etílico
de vermut y de ginebra,
ya no sientes más que extrañeza
ante la ausencia de un corazón
que sin darte cuenta, se te arrebató.
Y mientras el frío entumece la pena,
a lo lejos escuchas una voz
extrañamente familiar,
y a la vez ajena,
que sabes protagonista
de tu última escena, decir:
"Soy Bond, James Bond".
©bonzopoe, 2021.
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