Sin Título (pez)
Se ha cerrado la llave de las palabras.
Algún signo de interrogación se ha trabado
en las tubería del alma,
y es madre de esta sequía de significantes,
y de la bomba de tiempo de significados
gestándose en el vientre finito
de mi angustia.
Ahora soy solo un enorme abismo de silencio
en espera de la vasca que sigue al parto inesperado,
al estallido que antecede al big bang
con el que nace el universo de enunciados,
que formando galaxias y constelaciones,
intenta en vano describir la existencia.
Pez de mi propia boca,
boca de mi propio pez soy,
y nazco y muero por ella,
enganchado al anzuelo
del mañana que nunca llega,
y del ayer que nunca se va.
Intento romper el bloqueo
con puntos suspensivos y finales,
pero no hay modo de cerrar el corchete
que ha abierto mi boca,
que aún silente,
vocifera y no se cierra,
cual río desbocado que busca el mar:
destino inevitable.
Pez de mi propia boca,
boca de mi propio pez,
me ahogo en mi mismo
con lo no dicho,
me asfixio con aquello que
se niega a abandonar el calor
y la humedad de mi garganta ilusa,
que pretende construir universos.
Me ahogo con el cordón umbilical
de poemas muertos
que no tuvieron el valor de volverse
sonido entre mis dientes,
tinta entre mis dedos,
saliva y sangre de esta boca-pez
con que navego las aguas de la nada.
Y es que se ha cerrado de nuevo
la llave de las palabras,
y en alguna de sus tuberías
un pez se ha quedado atrapado dentro,
enganchado a un signo de interrogación
del que colgaba un sueño
que luchaba por vivir,
desesperadamente.
Era parte de este texto que ha nacido muerto.
Era el título de esta constelación
que intentaba explicarlo todo
y se ha devorado a si misma,
volviéndose nada:
pez de su propia boca,
boca de su propio pez.
©bonzopoe, 2021.
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