La ira de Dios
Gira sobre su eje
a la velocidad del rayo,
con la furia del trueno
va llorando sin freno,
y desconsolado agita los brazos al viento
transformando todo a su alrededor.
Escoba de viento,
limpia todo a su paso,
y lava los pecados de quienes
se atreven a retarlo,
cauterizando las heridas
que el tiempo incubó.
Pareciera fuera de control,
un tiro al aire cargado de miedo,
un monzón condensado
en unos cuantos metros,
un punto suspensivo que se rebeló.
Fruto de los mares, recorre la tierra,
inunda cultivos, reconfigura parajes,
y tiene siempre en vilo,
tanto a campesinos como a navegantes,
al menor indicio de su conformación.
Desde afuera parece
una mancha que flota en el aire,
pero su centro es calma milagrosa
que en sus límites
alberga a un torbellino delirante
que no tiene corazón.
Quienes lo han vivido
le llaman huracán, ciclón,
tormenta tropical, tifón,
quienes lo han sobrevivido
le llaman la ira de Dios.
©bonzopoe, 2021.
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