Quien viaja al pueblo a visitar a sus abuelos, cada año llegan a su reencuentro ese amor de niños, ese amor eterno una chica citadina y ese chico del pueblo, solo por llamadas y mensajes de texto su amor crecía.
Llegan alborotando toda la arena del pueblo, levantando cada mirada de las puertas y las ventanas, allí viene de nuevo la muchacha a alborotar ese avispero.
Los chicos del pueblo saludando compitiendo a ver a quien saluda primero, pero ella solo busca la cara de su enamorado, aquel que cada año desde niño le toca echarlo a un lado y marcharse dejándolo ilusionado.
Ella también ilusionada ya no son niños, ya ella es toda una dama, solo espera el momento de su encuentro, llegan a la casa tíos, tías y vecinas a averiguar.
Todos saben que ese amor existía y el momento incomodo llegaría,de visita andaban todos saludando a la familia, el muchacho amado se apareció del brazo de una bella muchacha que ya todos en el pueblo la conocían como la prometida.
La muchacha citadina conteniendo el llanto dio media vuelta y se fue, su amor eterno fue sepultado.
Se fue del pueblo con su propuesta a cuestas, quería llevárselo a trabajar junto a ella, y cumplir esa promesa que hicieron un día que cuando fueran grandes ellos juntos estarían.
Adiós amor eterno....