En cambio yo era tímida, me daba pena ser juzgada por alguna mala palabra o un comentario en desacierto, algunos me llamaban odiosa igual los juicios estaban presentes.
Un buen día, en la tarde la puerta de mi casa quedo cerrada y había dejado la llave dentro, un árbol era nuestro lindero, me arme de valor y toque tu puerta, con los nervios de punta esperando tu carita.
Un ruido en la puerta me indico que ya abrían, salió tu mama y me saludo muy efusiva, - ¿como puedo ayudarte? Yo titubeba, diciéndole Sra. Alma podría pasar por la ventana de su hijo Luis hasta mi ventana para abrir la puerta de mi casa, que quedo mi llave adentro.
Ella enseguida respondió si adelante , sube las escaleras y al frente esta la habitación, en un momento subo estaré en la cocina, pude respirar y camine hacia la habitación decidida a ver como trepaba la ventana. Abrí la puerta y Luis que estaba en su portátil volteo al escuchar la puerta.
No se que pasó pero, nuestras miradas solo bastaron, el se levanto de su silla cerro la puerta y me miró, tomo mis manos temblorosas, besandolas poco a poco, sentí su boca cálida subiendo por mis manos y antebrazo, solo cerré los ojos y sentí sus labios en mi cuello, y su cuerpo caliente cerquita de mi, de repente siento la humedad de su lengua pasar por mi cuello y llegar hasta mi boca besándome suave y yo respondiendo desenfrenadamente con las ganas de que eso pasara.
Luis me cargo entre sus brazos y sin decir palabras fuimos a la cama, sus manos debajo de mi blusa hacían que mi respiración se agitara, sentí mi sangre a millón recorriendo mi cuerpo, y comencé a sentir la dureza de su pene contra mi, deslizando sus manos entre mi falda hizo ceder mis piernas abriéndolas suave y quitando mi panty, yo soltaba gemidos cortos incontenibles cada vez que me tocaba , luego el y yo nos hicimos solo uno, no hubo palabras solo hubo placer.
Desde ese día y por muchos años la ventana era nuestra entrada secreta.
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