«La letra del pobre Johansen estuvo a punto de faltar cuando escribía esto. Creía que de los seis hombres que jamás alcanzaron el barco, dos habían muerto de puro terror en ese maldito instante».
—Howard Phillip Lovecraft (La llamada de Cthulhu)
—¡Capitán, ya es tiempo! —exclamó Fabio.
El barco se mecía sin control azotado por furiosas olas y los poderosos tentáculos del monstruo, mientras Fabio miraba fijamente al capitán sobre la popa. En ese momento, encontró sus ojos llenos de pura ira, y sintió un potente escalofrío cuando lo vio sonreír.
Para él era seguro que estaba entre dos bestias. Una trataba de devorar el barco y a todos los que estaban en él, y la otra desenvainaba un sable frente al timón. Fabio creyó que el capitán debía ser la criatura más aterradora del planeta cuando alzó su sable y exclamó:
—¡Disparen!
Los cuatrocientos cañones que habían en el barco rugieron con la potencia de cien truenos. Los tentáculos de la criatura fueron desgarrados; sus ventosas fueron trituradas por toneladas de acero. Cuando los cañones terminaron su ronda, tres de los tentáculos de la criatura habían sido totalmente cercenados.
Toda el agua alrededor del barco estaba teñida de negro luego de un chasquido. Cada tentáculo que conservaba la criatura, regresó al agua rápidamente, pero el capitán sabía que la batalla no había terminado.
—¡Tiren armas! ¡Tiren armas! —gritó el capitán eufórico, y la orden fue acatada de forma precisa. En apenas segundos, cada cañón del barco cayó al agua. Entonces el capitán dio una nueva orden—¡Abandonen la nave!
Al escucharlo, todos los marineros respondieron al unísono marchando hacia los botes voladores para emprender su escape. El capitán esperó pacientemente hasta que cada uno había despegado.
Fabio alcanzó al capitán en su posición. Él empujó el timón hasta tirar el volante hacia atrás, y con eso apareció la entrada que daba acceso al aero-barco detrás de ellos. Ambos abordaron con prisa, activaron los motores, desplegaron las alas y lo liberaron de los ganchos que lo aseguraban. Luego de eso, solo les tomó un minuto hacerlo despegar.
Fabio podía ver la satisfacción en el rostro del capitán, y esta creció cuando escucharon un gran estallido y supieron que el mecanismo del Dr. Logan había funcionado. Entonces el capitán dio vuelta a la nave para que sus ojos pudieran confirmar que finalmente había conseguido la victoria.
Al volver al lugar, no quedaban más que despojos de su barco, y eso fue lo que el capitán necesitaba. La explosión fue tan grande que no había posibilidades de que el monstruo sobreviviera. Él nunca había estado tan feliz como en ese instante, pero no pasó mucho antes de que su momento de gloria colapsara.
Una garra titánica salió del agua con el cadáver del inmenso kraken. El resto de la criatura que emergía, fue apareciendo lentamente hasta alcanzar el tamaño de una isla, y se fue alzando sobre el agua hasta parecer una montaña. Poco a poco se revelaba un cuerpo con escamas más grandes que el barco que acababan de destruir.
Mientras ellos se alejaban de ese colosal monstruo que no lograban comprender, el capitán ya no sonreía; era la criatura más aterrada del planeta.
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