Una noche diferente
El ocaso trajo otra noche pálida
con advertencias de lluvia.
Desde mi punto de vista,
se aproximaba una velada sencilla
que no distaba en lo absoluto
de la rutina de costumbre.
¿Qué más podía esperar?
Estoy atrapado en un odioso ciclo
con constante saldo de aburrimiento.
Pero contra todas las expectativas,
fue una noche diferente.
Ella llegó como un relámpago
que hipnotizaba con el ritmo
de sus cegadores destellos.
A partir de ese instante
se hizo lo único que miraba
y solo podía pensar en ella.
Y admiré su risa tanto
que me dediqué fervientemente
a hacerla sonreír toda la noche.
Nos entregamos a una conversación
que fluía como una bala en el aire.
No paraba de mirar su boca
imaginando el sabor de sus labios.
Miraba sus manos
con ventanas al cosmos
y miraba sus ojos
que miraban los míos.
Sentí ambición, sentí deseo,
sentí cariño, sentí empatía.
Ella me hizo descubrir
que muy dentro de mí
sigo con la misma candidez
y fe en lo que parece imposible.
Luego de haber perdido la esperanza
apareció ella para reavivarla
y traer de vuelta el entusiasmo
que hace mucho había perdido.
Quiero lidiar con las consecuencias
de haber tenido la suerte de conocerla.
Es tan emocionante como el primer amor.
Ella es una oportunidad que no quiero perder
porque no se parece a nada que haya visto nunca.
📷 Imágenes | Pictures: Pexels