Hace 180 años (4 de abril de 1846) nació en Montevideo (Uruguay) uno de los escritores que más influyó en la literatura del siglo XX, aunque nació en el XIX, pues su obra no fue reconocida en su momento. Me refiero a Isidore Ducasse, conocido más por su seudónimo: Conde de Lautréamont. Habiendo nacido en Uruguay, se le identifica como francés, pues la mayor parte de su vida, hasta su muerte, transcurrió en París, desde su traslado definitivo en 1867.
Gracias al poeta nicaragüense Rubén Darío, en 1893, se le comenzó a conocer en América. Sus expresiones acerca de él son claves: “Vivió desventurado y murió loco. Escribió un libro que sería único si no existiesen las prosas de Rimbaud; un libro diabólico y extraño, burlón y aullante, cruel y penoso; un libro en el que se oyen al mismo tiempo los gemidos del dolor y los siniestros cascabeles de la Locura”.
Publiqué en esta plataforma cuatro posts sobre Lautréamont y su obra, que, sin están interesados, pueden leer en los siguientes enlaces: 1, 2, 3 y 4.
En esta ocasión decidí escribir en su memoria un ejercicio poético, a partir de una de sus expresiones fundamentales, que aparece en el Canto Sexto de sus Cantos de Maldoror.
“Bello como el encuentro fortuito sobre una mesa de disección,
de una máquina de coser y de un paraguas”.
Conde de Lautréamont
Somos esa diversidad, quizás esa dislocación.
También el azar necesario o la necesidad azarosa.
Somos la monstruosidad del instante, su epifanía.
La terca lotería de la conciencia,
el tierno horror de la belleza increada.
Somos esta disección del alma
cosida, a veces cocida, en el altar de la ignorancia,
mientras vemos pasar la lluvia
que arrastra nuestros deseos.
English Translation (AI Assisted):
180 years ago (April 4, 1846), one of the most influential writers of 20th-century literature was born in Montevideo (Uruguay), although he was born in the 19th, as his work was not recognized at the time. I am referring to Isidore Ducasse, better known by his pseudonym: Count of Lautréamont.
Thanks to the Nicaraguan poet Rubén Darío, in 1893, he began to be known in America. His expressions about him are key: “He lived unfortunate and died mad. He wrote a book that would be unique if Rimbaud's prose did not exist; a diabolical and strange book, mocking and howling, cruel and painful; a book in which the groans of pain and the sinister bells of Madness are heard at the same time.”
Poetic Exercise: The Beauty of Chance
“Beautiful as the fortuitous encounter on a dissecting table, of a sewing machine and an umbrella.” Count of Lautréamont
We are that diversity, perhaps that dislocation.
Also the necessary chance or the random necessity.We are the monstrosity of the moment, its epiphany.
The stubborn lottery of consciousness,
the tender horror of uncreated beauty.We are this dissection of the soul
sewn, sometimes cooked, on the altar of ignorance,
while we watch the rain pass
dragging our desires away.
