Paul Éluard es, sin ninguna duda, uno de los grandes poetas del surrealismo, y en general de la poesía europea del siglo pasado. Al cumplirse 130 años de su nacimiento –14 de diciembre de 1895–, he querido visitar su poesía nuevamente. Ya le dediqué un post en 2021, que pueden leer aquí.
El gran tema de la poesía del poeta francés es el amor, y en él, la mujer (real, deseada, amada, perdida, imaginada). Es una dupla que ocupa su obra, que la atraviesa siempre, incluso en aquellos poemas de contenido social y político.
No es casual que uno de sus principales libros lleve por título El amor, la poesía. Al amor cantó en sus más diversas manifestaciones, desde una sensibilidad, ternura y fuerza imaginativa única. Cantó y amó a sus esposas, amantes, podríamos decir que a la Mujer. Intentaré mostrar esa visión poética en los poemas suyos que reproduciré a continuación.
A medianoche
Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.He aquí el idiota que recibía cartas del exterior
He aquí el anillo precioso que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana de cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro
Muertos prisioneros locos todos los ausentes.Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme
Bella y semejante
Un rostro al fin del día
Una cuna entre las hojas muertas del día
Un ramo de lluvia desnuda
Todo Sol oculto
Toda fuente de los espejos en el fondo del agua
Todo espejo de los espejos rotos
Un rostro en las balanzas del silencio
Un guijarro entre otros guijarros
Por las frondas de los últimos resplandores del día
Un rostro semejante a todos los rostros olvidados.
Te amo
Te amo por todas las mujeres que no he conocido.
Te amo por todos los tiempos que no he vivido.
Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente.
Por la nieve que se funde por las primeras flores.
Por los animales puros que el hombre no persigue.
Te amo por amar.
Te amo por todas las mujeres que no amo.Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco
sin ti no veo más que una planicie desierta.
Entre antes y ahora
están todas estas muertes que he sorteado sobre paja.
No he podido atravesar el muro de mi espejo.
Tuve que aprender la vida como se olvida
palabra por palabraTe amo por tu sabiduría que no me pertenece.
Te amo contra todo lo que no es más que ilusión.
Por el corazón inmortal que no poseo
crees ser la duda y no eres sino razón.
Eres el sol que me sube a la cabeza
cuando estoy seguro de mí.
La tierra es azul como una naranja
No es ningún error las palabras no mienten
No os obligan a cantar
Y en vez de oírse unos besos
Unos insensatos amores
Su boca de alianza
Tiene todos los secretos todas las sonrisas
Y tan indulgentes vestidos
Que se le creería del todo desnuda.Las avispas florecen de verde
El alba se coloca en torno al cuello
Un collar de ventanas
Y unas alas envuelven a las hojas
Tú tienes toda la alegría solar
Todo el sol de la tierra
Sobre los caminos de tu belleza.
Como hemos dicho, la poesía de Paul Éluard está construida con el recurso de la imagen surrealista, es decir, la imagen ilógica, irracional, de carácter onírico, azarosa, a veces abstrusa, y eso lo percibimos al leer estos poemas.
En el primero, el sueño invade al hablante con lo desconocido, lo inasible y lo amenazador, y finalmente acude a la posibilidad liberadora de la amada.
La mujer idealizada aparece en el segundo como un rostro que cierra el día en medio de lo incomprendido.
“Te amo” es el canto por excelencia al amor y a la mujer, con preciosas imágenes y un ritmo recurrente que agudiza ese sentimiento. ¡Sobran mis palabras!
En el cuarto poema, solamente numerado, que pertenece a El amor, la poesía, nos abismamos desde su inicio en la primera imagen, extraordinaria; en ella la tierra es como una naranja azulada (madurada), y en todo él parece cantársele a la tierra, quizás como mujer, de la que se elogia su belleza.
Finalizo con este poema al modo de aforismo, perteneciente al libro arriba indicado. Aprecio en él no solamente la magistral expresión de la brevedad y la síntesis, sino, aún más, una suerte de sentencia que colocaría la responsabilidad individual como una representación de lo que hemos sido y somos como seres humanos.
Sería preciso que un sólo rostro
Respondiera por todos los nombres del mundo.
Referencias:
Pellegrini, Aldo (1981). Antología de la Poesía Surrealista. España: Editorial Argonauta.
Paul, Éluard (2005). Poemas (1917-1952) (Traducción: María Teresa León y Rafael Alberti). Caracas: Ministerio de la Cultura – CONAC.
https://es.wikipedia.org/wiki/Paul_%C3%89luard
http://amediavoz.com/eluard.htm
