El más importante poeta venezolano contemporáneo, Rafael Cadenas, cumple hoy –8 de abril— 93 años, y el país cultural y el mundo literario internacional lo celebra, en perspectiva de la entrega del Premio Cervantes 2022, que habrá de realizarse el próximo 23 de abril en España.
Aun habiendo escrito y publicado sobre Rafael Cadenas, en esta plataforma y en la anterior, y en el medio académico universitario, diferentes trabajos bien de estudio, ensayísticos o poéticos, quise participar en esta afectuosa celebración con parte de uno de esos trabajos inéditos.
Sabemos de la proximidad y respeto que siente Cadenas por el poeta checo-alemán Rainer Maria Rilke. Conocemos de la atención prestada al autor de las Elegías de Duino desde que leímos su libro de ensayos Realidad y literatura (1979), donde dedica varias páginas a tratar la noción rilkeana de “espacio interior del mundo”, entre otros aspectos. Posteriormente, al disfrutar Anotaciones (1983), encontramos unos esclarecedores fragmentos sobre su ‘afinidad electiva’ con Rilke. La última sección del poemario Gestiones (1992), titulada “Rilke”, Cadenas la conforma con poemas en los que el hablante se dirige a Rilke o lo reflexiona, para demorarse en la visión de vida y la poesía de éste. Estamos, entonces, ante un dilatado y generoso homenaje a Rilke, su maestro, su semejante.
Comentaré a continuación los dos primeros poemas de esa parte del libro de Cadenas.
Las cosas supieron, más que los hombres,
de su mirada
a la que se abrían
para otra existencia.
Él las acogía transformándolas
en lo que eran, devolviéndolas a su exactitud,
bañándolas en su propio oro,
pues ¿qué sabe de su regia condición
lo que se entrega?Piedras, flores, nubes
renacían
en otro silencio
para un distinto transcurrir.Su reposado mirar
nunca se llegó a ellas con motivo.
Sólo sus ojos querían.Ahora lo echan de menos,
las gentes pasan de prisa ¿hacia dónde?Las cosas
quieren ser vividas.
***
En algunos de sus libros Cadenas habla de “las cosas”, expresión con la que quiere nombrar lo existente real, lo manifestado como presencia natural y sagrada a la vez. En este poema vuelve a ellas, pero desde la asunción que hiciera Rilke.
Parte de resaltar la relación de cercanía e identidad entre la mirada del poeta y las cosas, no sin algún matiz irónico. El vínculo es de entrega, de acogimiento, para hacer que las cosas sean reafirmadas en su propiedad, como si les restituyera su ser profundo: “El las acogía transformándolas / en lo que eran, devolviéndolas a su exactitud”.
La mirada poética de Rilke procura el renacimiento de las cosas, pero no desde la saturación y el dominio sobre su existencia; más bien en la búsqueda de “un distinto transcurrir” “en otro silencio”. Es como si abriera un vacío para que las cosas sean nuevamente en su callado y modesto existir. Por eso este mirar es “reposado”, sosegado y sin motivo; el único impulso consiste en querer percibir.
Y al final, la crítica a la actitud de descuido del hombre moderno hacia la realidad, y la necesidad de que ésta sea atendida: “Las cosas / quieren ser vividas”.
Vivir
albergado,
a la escucha,
prometiéndose a lo mayor,
destierra.Lo sabías
antes de darte a la obra.Aquí no puedes ser sino el extraño.
Tu huella conduce a un lugar
que nadie visita.
***
En este poema se trata la condición de extrañamiento que marcó la vida y obra de Rilke, condición concebida como consecuencia de una conducta honda, lo que estaría expresado en la primera estrofa. Se señala una vida asumida desde tres aspectos confluyentes en un mismo talante. El habitar recogido o retirado que requiere la receptividad, la atención, en apertura destinada a lo fundamental y superior que es el misterio. He allí la actitud de vida que “destierra”, es decir, que aleja, que extraña, pues no se congracia con la cultura preponderante, no se asimila al mimetismo reinante de la modernidad. Se retira del ruido, de la autosuficiencia, de la fatuidad, para poder colocarse “a la escucha” de lo desconocido.
Formula el poema la existencia de una lucidez de este destino en Rilke, la conciencia de su inevitable extrañamiento en el mundo en el que vive. Y se distingue su labor y su obra como una “huella”, un legado que “conduce a un lugar / que nadie visita”, ese espacio relegado y desatendido que constituye la profundidad de lo vivido.
Referencias:
Cadenas, Rafael (1992). Gestiones. Caracas: Pomaire.
Malavé, José (2004). Vigilia del decir poético en Rafael Cadenas y Armando Rojas Guardia (Una poética otra frente a la modernidad) (Tesis de Maestría en Literatura Venezolana) (inédito). Venezuela: Universidad de Carabobo.
Les dejo enlaces a algunos de mis trabajos anteriores acerca de Rafael Cadenas: 1, 2, 3; 4, 5, 6, 7, 8, 9.
Puede acceder a poemas de la sección “Rilke” del libro Gestiones de Rafael Cadenas en el siguiente enlace: https://bibliotecavirtual.unl.edu.ar:8443/bitstream/handle/11185/2954/Poesia_23_1996_pag_63_74.pdf
Gracias por su lectura.
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