Se cumplen 410 años de la muerte de Don Miguel de Cervantes, ocurrida el 22 de abril de 1616. Sobre o para él y su obra he escrito algunos posts, también jugando con la microficción, como el siguiente: *.
A continuación les dejo la escrita a propósito de esta fecha.
Aún no encuentran mis huesos. Dicen que quizás estén confundidos con los otros de varias personas, que convergieron en el mismo espacio. Quise que me enterraran en el Convento de las Trinitarias Descalzas, devotos que lograron mi liberación en Argel, y a ellos les debo mucho. Mas, quiso la suerte que fueran cambiados de lugar en una reconstrucción de la iglesia.
Pero no se extrañen de esta vicisitud. Parece que ya estaba en mi destino esta confusión. Dicen mis biógrafos, que no contraté, que mi muerte fue el 22 de abril. Sin embargo, se corrió la versión de que había sido el 23 de abril, pues en ese día fue cuando registraron mi entierro. No puedo dar cuenta de ello, como lo hice de Alonso Quijano el Bueno, a quien sí acompañé en sus últimos momentos de vida.
La muerte estuvo siempre bordeándome, tanto en mis escaramuzas militares, de donde quedó la herida de mi mano izquierda, como en las varias encarcelaciones y persecuciones que sufrí. Sin embargo, supe que era inevitable. En algún lugar escribí: “el mayor mal de los males / se sabe que es el morir.” Empero, me aferraba a la vida.
Sé que ya en mi gravedad, le dirigí unas palabras a quien fuera mi protector durante años, y en ellas le dije: “Ayer me dieron la extremaunción, y hoy escribo ésta.El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan,y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”.
Y quizás algo de inmortalidad quede de mí, como dijo mi posterior semejante y seguidor, Miguel de Unamuno.
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_de_Cervantes
