Saludos Hivers, les cuento que no encontraba un tema central para mi historia en este Concurso, hasta que ayer viendo una imagen que publicaron en un reto de @Topfivefamily me inspiré en esta historia, además de una anécdota curiosa que tuve en días recientes con mi hijo Gael que ya verán en las próximas imágenes de que se trata.
Espero sea de su agrado. Si desean saber más sobre las bases del Concurso de microrrelatos fantásticos en homenaje a Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, pueden consultar en este enlace.
El niño del planeta azul
Desde pequeño parecía un niño normal, pero conforme fue creciendo el cuerpo de Blu fue tornándose azul; nadie podía explicar ese fenómeno en la pigmentación de su piel; no había antecedente en el mundo entero.
Los padres de Blu se preocuparon por su seguridad, así que, sin pensarlo, dejaron todo atrás y se fueron en un viaje sin rumbo, hasta que Shasta, la madre de Blu, recordó una historia que le contaba su bisabuela sobre un lugar mágico y sobrenatural donde vivían otras especies y razas invisibles al ojo humano.
Ella siempre había pensado que eran fantasías de su bisabuela, hasta que en ese momento revisando el mapa, vio el nombre del “Monte Shasta” al extremo norte de la zona montañosa de la Sierra Nevada en el Norte de California, su corazón se aceleró en ese momento y supo que era el lugar al que debían ir, se dio cuenta que la coincidencia en sus nombres no era nada casual: su bisabuela siempre le decía que su nombre significaba el punto de partida.
A pesar de que seguían el mapa parecía que el lugar se escondía ante sus ojos. Entonces decidieron dejar el vehículo y adentrarse a pie en esa zona montañosa, buscando un lugar donde pudieran quedarse a salvo. Transcurrieron varios días de caminar hasta que Blu señaló un lugar y vio a un diminuto hombre que le hacía señas para seguir. Sus padres no lograban ver a ese hombre y pensaron por un momento que Blu jugaba con ellos; aun así, decidieron seguirlo.
Llegaron a una gran montaña que se veía luminosa y la atmósfera se sentía muy liviana. Para su sorpresa, fueron recibidos por un grupo numeroso de personas, todas azules, que dijeron al unísono: “Bienvenido a casa Blu”; lo tomaron de la mano y despidieron a sus padres, quienes entendieron que no podían quedarse en ese lugar.
Los padres de Blu, regresaron al vehículo y a unos pocos kilómetros de la montaña encontraron un poblado donde residían familias que protegían las montañas, y decidieron quedarse viviendo allí, un nuevo hogar muy cerca de Blu.
Fuente: Pixabay
Esta es mi entrada para el Concurso de microrrelatos fantásticos en homenaje a Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito. Seguramente continuaré contando este fabuloso viaje de Blu, que apenas comienza.
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tomado de su Blog.
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