La casa de Evelín Foster
La familia Madigan iba muy contenta en su vehículo alquilado: pronto llegarían a lo que sería su nueva casa. Aurora y Boris estaban felices porque habían hecho una inmejorable adquisición: una casa antigua, hermosa, en buen estado y a un excelente precio. Los niños, Andreca y Felipe, también brincaban de la emoción: por fin tendrían una casa propia y tal vez tendrían muchos amigos.
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Cuando llegaron, se dieron cuenta que la casa era bastante antigua y algo oscura, pero lo importante era que estaba limpia y arreglada. Entre todos quitaron el aviso de "Se Vende" y comenzaron a subir el equipaje. Ya pronto llegaría el camión con sus cosas y comenzarían a arreglarlo todo. En eso estaban cuando tocaron el timbre. Aurora abrió la puerta y encontró que había una muchacha muy delgada que dijo llamarse Evelín Foster.>o:0:o<
A pesar de que estaban muy ocupados con la mudanza, la recibieron con agrado. Ella les dijo que era vecina y que seguramente se verían a menudo. Aurora y Boris estuvieron encantados de recibirla y le extendieron la invitación para que los visitara cuando ella quisiera. La muchacha aceptó la invitación y se alejó. Después de esa primera vez, regresó a aquella casa todos los días y casi siempre a la misma hora.>o:0:o<
En cada visita, Evelín les hablaba, de manera muy descriptiva, de cómo habían muerto los anteriores dueños. Extrañamente, Boris y Aurora comenzaron a sentirse mal y empezaron a creer que tal vez era algo que tenía aquella casa. Sin pensarlo mucho, decidieron salir de allí lo más pronto posible. Al sacar todo y ya montados en el carro, vieron, de repente, una imagen parecida a la de Evelín asomada por la ventana y con una sonrisa en el rostro. Boris, aterrorizado, arrancó dejando un nube de polvo. Aquella misma tarde pusieron nuevamente el letrero de "Se vende".
Cuando llegaron, se dieron cuenta que la casa era bastante antigua y algo oscura, pero lo importante era que estaba limpia y arreglada. Entre todos quitaron el aviso de "Se Vende" y comenzaron a subir el equipaje. Ya pronto llegaría el camión con sus cosas y comenzarían a arreglarlo todo. En eso estaban cuando tocaron el timbre. Aurora abrió la puerta y encontró que había una muchacha muy delgada que dijo llamarse Evelín Foster.
A pesar de que estaban muy ocupados con la mudanza, la recibieron con agrado. Ella les dijo que era vecina y que seguramente se verían a menudo. Aurora y Boris estuvieron encantados de recibirla y le extendieron la invitación para que los visitara cuando ella quisiera. La muchacha aceptó la invitación y se alejó. Después de esa primera vez, regresó a aquella casa todos los días y casi siempre a la misma hora.
En cada visita, Evelín les hablaba, de manera muy descriptiva, de cómo habían muerto los anteriores dueños. Extrañamente, Boris y Aurora comenzaron a sentirse mal y empezaron a creer que tal vez era algo que tenía aquella casa. Sin pensarlo mucho, decidieron salir de allí lo más pronto posible. Al sacar todo y ya montados en el carro, vieron, de repente, una imagen parecida a la de Evelín asomada por la ventana y con una sonrisa en el rostro. Boris, aterrorizado, arrancó dejando un nube de polvo. Aquella misma tarde pusieron nuevamente el letrero de "Se vende".