Una casa en Venta
El problema comenzó cuando su papá se quedó sin trabajo. Todos los días salía a buscar trabajo, pero nada. Entonces la abuela, que vivía en otro país, lejos, le dijo al papá de Monchito para que se fueran con ella. Ese día le pusieron a la casa de Monchito un cartel que decía: SE VENDE
Monchito se puso muy triste porque amaba mucho su casa y no quería irse. Si se iban a otro país, quién la cuidaría, preguntó Mochito. "Los nuevos dueños", afirmó su mamá y Monchito sintió que tal vez nadie la cuidaría como ellos. Entonces volvió a preguntar: "Y en la nueva casa ¿podré ver el sol, la lluvia, la noche y las mañanas? Su padre le prometió que podría ver todo eso desde cualquier ventana.
El día que Monchito y su familia se fueron del país, el niño estaba muy triste, creía que dejaba su casa abandonada. "¡Si pudiéramos llevarnos la casa!", exclamó Monchito. Entonces la madre le dijo al hijo: "Claro que te la puedes llevar. Te la llevas en el corazón y a donde vayas, ella irá contigo". Entonces Monchito se quedó tranquilo y agarró su maleta con fuerza y ahínco. Con voz suave le dijo bajito: "No le digas a nadie, mamá, pero aquí en mi corazón y en la maleta la casa se viene conmigo".