III.Christian
Christian pone el abrigo sobre el espaldar de un sillón y se dirige al cuarto. La cama está hecha, intacta, requiriendo al cuerpo que no albergó la noche anterior. Se tumba sobre las sábanas, pone los ojos en el techo y sonríe, no puede desprenderse de la imagen de aquella muchacha, el último gesto como de despedida quedó tatuado en su consciencia. Tiene sueño, pero decide darse un baño antes de quedarse completamente dormido aún vestido con la ropa de la noche anterior.
El agua corre por su cuerpo y su calor penetra cada poro disipando poco a poco el cansancio. En su mente van sucediendo imágenes de la noche anterior, son parecidas a otras ocasiones, tiempos en que la soledad le ha traicionado y ha buscado desesperadamente unos labios, un abrazo, casi siempre equivocados.
No más de eso –piensa– si algún significado tiene el encuentro de esta mañana debe ser el de que algo puro todavía existe en el mundo o por lo menos en esta ciudad y está ahí afuera, pero si salgo a buscarlo lo más probable es que nunca lo encuentre, así son las cosas Chris, hay que dejar que sea el destino, no tu desesperación.
En la cafetera hay un poco de café, se lo sirve y observa el reloj, son más de las diez de la mañana, había prometido salir a hacer unas gestiones de trabajo, pero el agotamiento apenas le deja mantener los ojos abiertos.
Tiene un mensaje en el móvil:
10:01
— Qué tal estuvo anoche, ¿algo feliz que contar?
Es Lucy, una muchacha que conoció en uno de esos sitios de Internet, a veces hablan y han creado una bonita amistad en las que se cuentan cosas y tratan de ayudarse mutuamente.
10:10
— La noche fue terrible Lu, nunca apareció, pero está bien, creo que se acabaron estas citas para mí, ¿tú?
10:24
— No fue? Q mal… pero no te sientas mal x eso, a lo mejor no valía la pena. Yo sola, tranquila, hoy sin mucho trabajo…
10:36
— Lo que sí fue un acontecimiento fue algo que me sucedió esta mañana cuando regresaba a casa en el ómnibus (pasé la noche afuera)…
Christian vuelve sobre los ojos de la muchacha, como si algo le dijera que está más cerca de lo que él cree, ni siquiera los muchos infortunios vividos anteriormente pueden arrebatarle la esperanza. «Eres un soñador Chris, no tienes remedio»
10:40
—…pues había una muchacha, y de no haber sido tan intenso lo que sentí, te diría que lo he soñado, pero ella estaba allí, Lucy… y es el café de sus ojos lo que me mantiene despierto hasta ahora.
3:42
— oye, disculpa había estado en una reunión, sigues ahí?
Christian se estremece con el vibrador del teléfono, el cansancio le había vencido, entre somnoliento y despierto teclea en la pantalla del móvil.
3:50
— Tranquila, yo me había quedado dormido
3:52
— Christian, acaso ustedes tienen un plan para volverme loca?
3:53
— ustedes?
3:54
— Luna, mi mejor amiga, creo que te he hablado de ella, me contó q le sucedió lo mismo esta mañana con un chico, no puede ser… ella vive en tu ciudad… será?
3:57
— de qué me estás hablando?, no entiendo nada
3:59
— discúlpame Christian, ahora no puedo decirte, tengo que hacer una llamada, no te preocupes es solo una corazonada que tengo… te escribo luego
4:00
— Oye, Lucy!!, en serio me vas a dejar intrigado?
Christian vuelve sobre la almohada, el corazón le late muy fuerte, ¿acaso esa amiga de Lucy será aquella muchacha? No puede ser, la ciudad tiene más de un millón de habitantes, sería demasiada coincidencia…
6:34
— Lucy!, qué haces? Respóndeme por favor
6:35
— Chris, te vas a morir cuando te cuente…
Capítulo 3.1 de #QueSeLlamaSoledad una mininovela que escribí en 2018. Si quieres leer los demás capítulos solo haz click en la etiqueta. Espero que les haya gustado.
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