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y, con acero duro, hiera mi palma abierta,
espinarme la sien con la diadema incierta…
pues, amarte como lo hago, ¡es falta grave!
Cómo negar tres veces o poner bajo llave
al maravilloso éxtasis que usted despierta,
si en aguja chica logro ver a la gran puerta
y danzar sobre la espuma, lejos de mi nave.
(Image by freepik)No hay cenas ni sermones —con panes y peces—,
ni extraordinario vino que de ti me aparte;
tampoco piezas de plata, látigos ni jueces...
mas, Yo escojo callar, para coincidir aparte
donde los pecados todos se guardan sus voces
y puedo besarte, Cordero, sin traicionarte.