FUENTE
Los encantos o encantados eran sólo algunos de los tantos seres prodigiosos cuya existencia se entrelazaba también con la de los humanos.
Otros de estos seres eran los muñecos. Mamá me contaba del más adinerado terrateniente de Caucagua, con fama de haber adquirido su riqueza por algún misterioso convenio con el cachúo.
A este hacendado, le atendían en los quehaceres de su plantación no seres humanos sino muñecos, por ello su fortuna no mermaba debido a tener que pagar salarios o alimentar obreros.
Esos tales muñecos eran los "muertos en vida" llamados en otras latitudes "zombies". Se encargaban de todos los trabajos de su hacienda. La misma, por cierto, no estaba cercada por parte alguna pero nadie entraba a robarse "ni un cambur" porque sabían que quien cruzara sus linderos sin permiso se perdía, nunca encontraba la salida, a menos que le avisaran al hacendado quien, ante la noticia de que había algún intruso respondía: "Voy en un rato a liberarlo".
Ese "rato" podía durar varias horas. Cuando él llegaba encontraba a alguien caminando en círculos,desesperado por salir de esa tierra ajena sin poderlo lograr.. Él hacía unos pases mágicos y la persona "liberada" huía despavorida "para nunca más volver".
El hacendado murió una noche en la cual,apenas falleció, se desató una tormenta eléctrica con una lluvia especialmente torrencial, al punto que el río creció llevándose varias casas de sus riberas. Quedó en la historia local como " la noche en que el cachúo se llevó un alma"
Esta historia continuará...
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