Los días de frío recrudecen en el liviano invierno de la península de la Florida. Y digo liviano porque la latitud en la ubicación geográfica, hace que éste sea un estado relativamente caliente respecto del resto de los Estados Unidos. Hoy amaneció en la ciudad de Orlando con el termómetro en 7 °C, pero con una sensación térmica (real feel) cercana a los 3 °C. Demás está decir que no es una temperatura amigable para andar en la calle.
El frio es tan intenso que se cuela implacablemente dentro del apartamento de mi hijo y nos ha empujado usar abrigo. Aún así, las manos no se me calientan y cada golpe a la tecla se siente en las yemas de los dedos, como un pellizco leve -eso sí- de aquellos desagradables pero inevitables ¿por qué? Digamos que revisando el feed de #Hive me encontré con la iniciativa de e inmediatamente la inquietud de mi talante para contar historias se vio alborotada.
Quienes me conocen saben que detesto participar en iniciativas, pero cuando se trata de contar historias, hacemos una excepción porque sucede que el autor integrado en mí, comienza a echar broma: "Mira, lo que te gusta...escribir sobre ti mismo". Y claro, aparece el otro: "Pendejo ¿Qué puedes contar sobre ti que la gente ya no sepa? ¿Acaso no tienes el ego bastante inflado ya?" Intento no hacer caso a éste último comentario, primero, porque muchos nuevos no conocen mi historia y al refrescarla, permito que otros la conozcan; segundo, porque el último tipo que me increpa, no sabe de lo que habla ¿ego inflado? ¿está loco? y tercero, porque #Hive es libre y me da la gana de escribir un domingo con frío.
El camino para llegar a #Hive comenzó mucho antes que las criptomonedas existieran. Era un nerd en mi juventud y los años de escuela, además de los de bachillerato, me pusieron en contacto con muchos libros. Era un ávido y obsesivo con la lectura. Invariablemente, lo que produce ese hábito es una persona que querrá manejar la palabra mediante escritos. Y pensé que tenía la calidad suficiente para dedicarme a ello en la vida. El pequeño detalle: no recibí el apoyo de mis progenitores.
"Te morirás de hambre," solía mi padre decir, "No conozco aún al primer tipo que pueda poner el pan en la mesa, haciendo eso". Y una prometedora carrera como escritor se vió truncada. Así de fácil. Aunque dediqué mi vida a los negocios, en la madurez volví a probar sin renunciar a nuestro trabajo. Comencé en la época primigenia de las redes sociales. Probé hacer contenidos en ellas y poco a poco, comencé a recibir atención. No la suficiente para monetizar, pero me daba cuenta que mis escritos llegaban.
Luego, comencé a llevar bitácoras. En blogspot escribía tres: "Poesía de vida" una especie de poemario con versos íntimos dedicados a mi familia (la bendita necesidad de recuperar su atención)... "Inquietud de vida" dedicada a tratar los temas espinosos cuando las personas evaden asegurar sus vidas: el bien más valioso que poseen (¿no les causa curiosidad que cuando se trata de asegurar sus vidas, las personas prefieren asegurar sus vehículos y casas?). La tercera bitácora debatía temas del ambiente empresarial y era el blog interno del grupo de empresas.
Tales actividades aplacaron al escritor y lo alejaban de renunciar a las responsabilidades empresariales. Mucho más adelante, comenzaron los problemas con las empresas debido a la situación económica del país. Eso hizo subir la tensión increíblemente a una vida, de por sí, ya bastante estresante. Entonces planifiqué unas vacaciones justo antes que empezaran los problemas del año 2017. Nuestro vuelo tomó altura en Mayo de ese año y en Junio se armó la san pablera en Venezuela. El país encendido por los cuatro costados y nosotros siendo testigos lejanos de aquello.
¿Qué hacer en ese contexto? ¿Regresar? Alargamos involuntariamente, entonces, nuestro regreso con la esperanza de que las cosas se calmaran. Fue cuando sucedió: Tres de nuestras empresas fueron saqueadas. En la espiral de violencia provocada, grupos organizados se dieron a la tarea de acabar con parte de nuestros negocios. Así que lo construido por al menos 25 años de duro trabajo se había ido en un par de días al excusado. Creo, ahora que lo veo en retrospectiva, fue la gota que rebasó el borde.
Hacia mediados de Agosto, el gobierno había logrado contener las protestas, llevándose varias vidas por delante. Tanto de adeptos como de opositores. Porque los cuerpos de seguridad no preguntan por el carnet del partido. Nosotros decidimos alargar el regreso, tanto como fuera posible y en Noviembre del 2017 regresamos a Venezuela. Ya la convicción de cambiar mi vida se había montado en el avión conmigo. Recuerdo fue un viernes cuando me bajé de la aeronave y el lunes estaba en la oficina corporativa entregando mi carta de renuncia.
¿Qué haría? ¿A qué me dedicaría? Son preguntas que no tenían respuesta para ese momento. Renunciar un Noviembre es la peor época. Las compañías no contratan gente hasta entrado el año siguiente, donde los presupuestos están nuevitos y en Diciembre se salió de la gente que no se encontraba en los planes del nuevo año. Tampoco, la verdad, hice mucho esfuerzo por conseguir. En una conversación casual tenida con en Enero de 2.018 salió el tema de las criptomonedas en la vieja cadena.
Y me motivó a que probara en ella. Ponga usted mi querido lector esa conversación fue la primera semana de Enero. Entonces comencé a leer. Y me gustó la manera como las personas hacían sus escritos. También, hay que decirlo, había mucha basura. Pero si sabías buscar, te conseguías joyas. Así me fui acercando hasta que, la segunda semana de ese año, decidí que quería una cuenta y que me dedicaría a escribir.
Toda una decisión de vida en una semana. Tardaron varios días en llegar la validación de la cuenta. Y las recomendaciones leídas por allí, aconsejaban hacer una presentación. Cuando la leo, hoy día, me rio mucho. La candidez implícita en alguien que no ha tomado las batallas que acá hemos protagonizado y las alegrías que hemos obtenido conforme avanzamos en la construcción de nuestra marca, no tienen parangón. Y tampoco lo que vino después, pero esa es otra historia...
Las tres primeras imágenes son propiedad del autor, tomadas con SmartPhone
MOTO G9 Plus en Gyu Kaku Japanese BBQ y en Waterline Apartments, Miami, Fl
Quedan invitados a participar de la iniciativa: ,
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