Saludos amigos de Top Family.
Una nueva semana en la actividad de Topfivefamily y Topfamily, a través de una fotografía aportada por el profesor vamos a elaborar un post, ya sea con recuerdos, relatos o simplemente algún tema relacionado con la imágen. ¿Te animas?
Les comparto el post del concurso para que sigan las reglas: Mi entrada al Concurso TopFiveFamily Observa Piensa Escribe
Nunca me detuve a pensar en si nuestro Simoncito comería mango bajito cuando era chiquito. Algunas vez mire un artículo que indicaba que los primeros árboles de mango vinieron de otro continente y que llego muchos años después de la independencia a nuestra Venezuela.
Yo todavía no he podido confirmar cuál será la verdadera parte de la historia. Si el árbol llegó América y en que año.
Eso me lleva a pensar en un Simón corriendo por allí y sin tirarle piedras para bajar los mangos. Un ejercicio que seguramente le hubiese fortalecido los brazos para usar la espada en las guerras de independencia.
O simplemente lo veríamos debajo de la sombra de un árbol de mango de hilacha junto con sus amigos de la cuadra, sacándose las hebras de la boca después de comer hasta quitarse el ruido del estomago. Y no es que le faltara el plato de comida en casa. Era simplemente el disfrutar con los amigos el certero lanzamiento o el bajar la mayor cantidad de frutos para la casa.
Seguramente habrá dicho que fruto tan refrescante y delicioso después de haber estado toda la mañana recibiendo clases en su casa, escaparse para el riachuelo más cercano de esos que bajan del enorme cerro Ávila.
Allí vería la despampanante belleza de la naturaleza, rodeado del fresquito de la ciudad de Caracas, sólo algún ocasional ruido de un coche tirado por los caballos.
Esa afición por el mango llegaría hasta las tropas cuando se detenían en los campamentos protegiéndose del sol inclemente a la sombra de los grandes árboles.
Cuando le llevaron dos soldados a su tienda; porque se habían escapado y ellos solo supieron justificar su salida, para ir buscar el quita hambre. Pero ya Simoncito, sabía perfectamente lo que eso significaba y mando a buscar unos cuantos sacos de la fruta tan anhelada.
Comió toda la tropa, allí mismito sentados. Luego le tocó a las lavanderas quitar las manchas de mango de los uniformes. Con hambre no se puede pelear por la patria. Viva Venezuela.
Fotos con fuente identificadas