El olor de los Flamboyanes
Hay algo mágico en los meses de mayo y junio. Podría decir que nací en junio y soy parte de esa magia, pero en realidad me refiero a los flamboyanes.
También son conocidos como framboyanes, y supongo que en otras regiones tengan nombre diferentes, porque incluso dentro de la misma isla le llaman de otras manera, aunque a cualquier cubano que le preguntes por un framboyán seguro le brillarán los ojos, llenos de recuerdos de infancia.
Mayo y junio son los meses en los que comienzan las lluvias y es el momento en que estos árboles deciden florecer. Así el suelo de los parques, las calles y los alrededores de casas y edificios, se convierte, poco a poco, en un manto de fuego.
Es agradable sentarse bajo este árbol, disfrutar de su sombra rojiza, del frescor que emana su tronco, y del sutil olor de sus florecillas, ¿se puede pedir más?
Pero por si fuera poco, sus vainas alargadas y resistentes solían servirnos de juguete cuando de niños nos dejaban junto a ellos y echábamos a volar la imaginación.
Lo más divertido de sus vainas secas es que se convertían en instrumentos musicales. Son unas maracas muy sonoras.
Con los pistilos de las flores jugábamos a las peleas de gallo, ¿qué no puede imaginar un niño cuando tiene tiempo a su disposición junto a la naturaleza?
Quizá por todos esos recuerdos cuando visité por última vez Cuba dediqué una larga caminata para fotografiar todos los flamboyanes que encontrara en mi camino. Y junto a ellos esa parte de La Habana que no suele salir en portadas de revistas turísticas, aunque es casi imposible hacer una foto en Cuba sin que salga uno de esos carros americanos, tan antiguos como las mismas calles.
Al final de la caminata, como era de esperar, me senté bajo un flamboyán, recosté mi espalda a su tronco y aspiré el suave olor de sus flores, las que aún permanecían en sus ramas, las que se marchitaban sobre la tierra.
At the end of the walk, as expected, I sat under a flamboyant tree, leaned my back against its trunk and breathed in the soft smell of its flowers, the ones that still remained on their branches, the ones that withered on the ground.
Datos Técnicos:
La Habana, Cuba
Cámara Nikon D3000
Objetivo 18-55mm
Iso 400 1/400s f 10
Enjoy it! 📷