Este relato está enmarcado en el Concurso de Microrrelatos de Ciencia Ficción de . El tema de esta semana: El día que el tiempo se detuvo.
La Bestia
PREÁMBULO
La bestia estaba frente a mí. Su aliento ionizado me erizaba la piel. La bestia me analizaba con sus azules ojos ancestrales, y yo tenía esa extraña sensación de que La Bestia conocía todo de mí, sabía mi misión.
-En mi humana forma solía llamarme Julián Rivero, pero ahora no soy más que esto que ves -exhaló con cansancio.
JULIÁN
Julián se acercó al río, no obstante las advertencias de Carlos, su padre. Tenía 7 años. Julián se metió al río y comenzó a nadar. Un caribe mordió su pierna izquierda. Julián salió llorando, y su padre se apresuró en rescatarlo.
Julián se acercó al río, no obstante sus recuerdos. Tenía 17 años. Julián se metió al río y comenzó a nadar. Un orbe azul brillaba ante él. Julián sintió una atracción que lo llevó tocarlo. Todo el conocimiento del mundo, todos los tiempos, todas las eras que iban y venían, las historias del Big Bang, absolutamente todo se alojó en él. Julián nunca apareció.
PARÁLISIS
-¿Tienes idea de lo que causarás? -preguntó La Bestia.
-No… ¡pero te lo llevaste! -respondí, con el corazón acelerado.
-Se nota… pero tranquilo, hazlo. Sé cómo termina todo esto.
Mi cuchillo entró limpiamente en el orbe. Es lo último que recuerdo.
EL JUICIO
Carlos “El Caribe” Rivero: Esa bestia que asesinaste era portadora del tiempo y del orbe del Big Bang... tu hijo. Provocaste la paralización total del tiempo. Arreglamos tu desastre, pero no te perdonaremos. Decidimos condenarte a vagar para siempre por toda la eternidad, sin ninguna lucidez.